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La muerte de un burócrata, la genial película cubana de 1966 que parece un retrato de la Cuba de hoy (+ Video)

Si una película cubana no ha perdido vigencia en más de medio siglo, esa es “La muerte de un burócrata”, de Tomás Gutiérrez Alea, estrenada en 1966. Titón fue de los intelectuales de la Isla que, contra todas las presiones, nunca se arrugó y supo darle a los grandes defectos del sistema aún en medio de las censuras.


Conocedor, porque suicida no era, de que no podía (al menos desde Cuba) irle de frente al toro, porque sería tildado de “contrarrevolucionario”, Gutiérrez Alea supo a través del humor reflejar a través de “La muerte de un burócrata” todos los desatinos y absurdeces que a diario tenían que sufrir los cubanos por culpa de la creciente burocracia estatal.

El filme es toda una denuncia contra uno de los males mayores de la sociedad cubana y el pueblo se identificó por completo con él. Lo aplaudió largamente y lo favoreció en los cines.

Genial como pocos, Alea supo mezclar los códigos del cine silente con el cine negro para ofrecerle al público un producto que, a pesar de tener más de 50 años de almacenamiento, continúa tan fresco como el primer día.

La burocracia es un mal tan universal que la película – aunque se centra en Cuba – puede disfrutarse en cualquier geografía. No pocos extranjeros que la han visto se han caído de la risa exclamando “!Eso también pasa en mi país!”.

Así sucedió desde el primer días, pues donde quiera que el filme fue exhibido recibió las mejores de las críticas.

A más de medio siglo de su estreno “La muerte de un burócrata” se considera como una de las joyas del cine cubano; mientras otros bodrios llenos de “mensajes revolucionarios”, a los que las críticas cipayas de los periódicos nacionales elevaron a la categoría de obras maestras del séptimo arte han caído con justicia en el olvido.

Escrito por | Redacción

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