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Edith Massola, a sus 50 años sigue siendo uno de los rostros más conocidos de la televisión cubana (+ Fotos)

Edith Massola es una de las caras más conocidas de la Televisión Cubana. A sus 50 años no existe un cubano que no sepa quién es y tenga una opinión sobre ella: casi siempre buena, aunque algunos pocos no la soportan. Cosas inevitables cuando se ha estado por décadas en el mundo de la farándula.


Irónicamente, Edith no enrumbó sus primeros pasos a la televisión, el medio que la haría triunfar. Estudió danza y llegó primero al cine en 1985 en “Una novia para David” para de Orlando Rojas en la que venció en el casting a la bella Jacqueline Arenal que entonces estudiaba ballet.

Esa actuación le abriría de par en par las puertas de la televisión. Trabajó en shows como Sabadazo y novelas tan recordadas como El año que viene, Salir de noche y Al compás del Son. Sin embargo, su consagración dentro del mundo de la farándula sería, sin dudas, 23 y M, que lleva 20 años en horarios estelares de la Televisión Cubana.

A sus 50 años no existe un cubano que no sepa quién es y tenga una opinión sobre ella

Edith llegó a 23 y M “de rebote”, para sustituir nada menos que a Carlos Otero quien había iniciado el proyecto, pero decidió abandonarlo a los tres meses. Entonces era una joven de 29 años y le inyectó al show frescura y un estilo muy personal de conducir que hacía sentir muy cómodos a los invitados. Pronto no hubo en Cuba, personalidad de la farándula que no quisiera pasar por 23 y M. Para los que estaban empezando en el mundo del espectáculo, ser invitados al programa era la mejor plataforma de lanzamiento.

Su forma desenfadada de conducir no gustó entre los televidentes más conservadores que consideraron a Edith “payasa” y “vulgar”; pero se ganó a las grandes mayorías, aburridas de los presentadores encartonados y más rectos que un palo que hasta entonces inundaban los espacios televisivos de la Isla.

Siempre ha tenido, Edith la costumbre de dormir poco. Ahora con casi 50 años lo hace menos. Como a todos en Cuba un salario estatal no le alcanza; así que debe aceptar trabajos en el teatro, en el cine y animar los show del Salón Rojo del Hotel Capri en las madrugadas.

Edith llegó a 23 y M “de rebote”, para sustituir nada menos que a Carlos Otero quien había iniciado el proyecto

Natural del barrio de Los Sitios en Centro Habana, un lugar donde pasó su infancia y juventud, y por el que siente un particular afecto, vive en la actualidad en el aristocrático Vedado. Sin embargo, aunque el cambio ha sido, sin dudas, una mejoría en la calidad de vida; Edith sabe y reconoce que de no haber crecido en Los Sitios no sería la Edith Massola, desenfadada que tanto gusta al público cubano.

Durante su trabajo en el ICRT ha tenido que enfrentar a muchos imbéciles. En una ocasión un funcionario la llamó para criticarla porque siempre vestía de negro y el Partido “pensaba” que se trataba de una “especie de protesta”. En realidad se trataba sólo de una “estrategia de comunicación”. Usar una base negra le permitía combinar mejor los accesorios y repetir el mismo vestuario sin que se notara, porque la vista de los televidentes se iba siempre a los accesorios.

Edith es, hasta el momento, la única presentadora cubana que ha trabajado en el Canal 41 América TV de Miami sin que la hayan multiplicado por cero en la Isla. Por los quince días que condujo el programa el rating de audiencia no dejó de subir; y eso que puso como condición para aceptar el trabajo que – bajo ninguna circunstancia – se trataran temas políticos.

Natural del barrio de Los Sitios en Centro Habana, un lugar donde pasó su infancia y juventud

Pasados los 50 años, Edith se plantea cada vez más hacerse alguna cirugía estética para mejorar. Sólo un ligero “toque”, nada exagerado. Ha visto como quedan las mujeres al pasársele la mano y expresa que ni loca haría lago como inyectarse botox… Eso le restaría mucha movilidad a su rostro; y ella vive de “hacer muecas”.

Escrito por | Redacción

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