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Sancho Panza cabalga por La Habana

Al igual que el Quijote, su amo, el buenazo de Sancho Panza también cabalga por La Habana. A lomo de su inseparable Rucio, su regordeta figura ha recalado en un pequeño parque esquinero de la calle Obispo en La Habana.


El Sancho de La Habana no se abstrae del célebre Sancho cervantino y lo muestra a lomo de su burro, con sombrero y escudo, tal como aparece en la novela. La estatua está elaborada en metal, y al igual que el Quijote de 23 en el Vedado, en ella se hace un extensivo uso del alambrón.

Se trata de una fina obra de arte en la que se han cuidado hasta lo mínimo los más pequeños detalles como los cabellos de Sancho, la crin de Rucio o la ornamentación del ancho escudo que lleva colgado del brazo derecho.

Igual mérito alcanza la representación de Rucio, que parece ceder ante el peso de Panza; pero se las arregla para permanecer firme y en pie sobre las cuatro patas en la base de ladrillos que se concibió para la escultura.

Su autor, León D´Lázaro deseaba transmitir al Sancho Panza campechano, que nunca perdió el vínculo con la gente humilde, ni aun cuando la suerte le llevó a convertirse en gobernador de la Ínsula Barataria.

La escultura, creada en 1989, deambuló por varios espacios de La Habana hasta recalar en su asentamiento definitivo en la esquina de las calles Obispo y… Según se cuenta D´Lázaro la creó a solicitud de los dueños de una finca en el Escambray, pero tras concluirla, el artista quedó tan enamorado de su propia obra que se negó a venderla.

Así estaría primero en un club recreativo del ejército cubano, luego en el Pabellón Cuba; y por último – tras tanto cabalgar – llegaría a la calle Obispo, en un primer momento en la Biblioteca Provincial y por último frente a la sede de la asociación de los artesanos cubanos.

Escrito por | Redacción

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