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El poeta del piano, Federico Chopin, contempla La Habana. Historia de una escultura que seguro conoces en La Habana Vieja

En la Plaza de San Francisco de Asís en La Habana Vieja, permanece sentado en un banco Federico Chopin, con la melancolía que supo transmitir en su música y, a la vez, la curiosidad de mirar a los transeúntes desde este hermoso lugar rodeado de historia de La Habana.


Con la vista gacha, la postura erguida pero cómoda, el brazo derecho apoyado en el respaldo del banco mientras el otro descansa sobre las piernas, los pies ligeramente cruzados… Percibimos los dedos largos que delatan el oficio, el cabello peinado con esmero, y un halo de cierta tristeza en la mirada, quizás representativa del espíritu profundamente romántico y enamorado que lo caracterizó en vida.

Se inauguró en el año 2010, a los 200 años de su nacimiento y fue creada por Adam Mijak. Es un regalo especial para los habaneros y cubanos de parte del escultor, precisamente de Polonia. Fue posible gracias a la colaboración entre el instituto Adam Mickiewicz y la Asociación de Cineastas de ese país, con la Oficina del Historiador y el Ministerio de Cultura, por la parte cubana.

Muestra al gran músico en los últimos tiempos de su existencia, cuando aún se mantenía trabajando, pero ya estaba enfermo. Se cuenta que Mijak se basó en la única foto de Chopin que se conserva, supuestamente tomada en 1849. Tuvo como referencia, además, varios dibujos que lo captaran durante su último año. Con estos ingredientes, el estudio de su creación y su personalidad, el músico emergió nuevamente a la corporeidad, ahora en nuestra calurosa Habana.

Chopin murió con solo 39 años. Sin embargo, su obra, fundamentalmente al piano, trasciende hasta el presente.

El poeta del piano contempla esta ciudad tan hermosa como su música y revive con cada mirada o flor que se le entrega.

Escrito por | Redacción - AHP

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