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Armando Menocal, el pintor cubano de la República

Si se habla de arte y cultura cubana es imposible dejar fuera de la lista a Armando Menocal, catalogado como uno de los pintores cubanos más destacados dentro de la historia artística de la nación.

Datos de su Vida


Nació en La Habana, algunos historiadores señalan como fecha de nacimiento en el año 1868 otros señalan que ocurrió en el año 1863.

Sus estudios tanto básicos como los elementales los realizó en La Habana y sus estudios superiores los hizo en San Alejandro.

Luego viajo a España en el año de 1880 para complementar y ampliar sus conocimientos.

Armando-Garcia-Menocal, pintor cubano. Fuente: Cubatesoro

Por su nombre quizás no muchos reconozcan su obra.

Pero los que han visitado el Aula Magna de la Universidad de la Habana o los interiores del Palacio Presidencial.

Darán fe mediante los frescos que ahí se exhiben de la genialidad de este artista.

Pintura de Armando García Menocal. Fuente: Museo de Bellas Artes de Cuba

Los orígenes de Armando Menocal

Descendiente de una prestigiosa y acaudalada familia del siglo XIX.

Menocal es uno de los tantos talentos formados en la muy popular Academia de Artes San Alejandro en la capital cubana.

Aunque también cursó estudios en España en la Academia San Fernando de Bellas Artes en esta región.

En la península Ibérica logró aptitudes que lo sitúan hoy ante la crítica especializada en arte como una de las figuras de mayor relevancia.

Ya que supo aprovechar las posibilidades y conocimientos que brindaba este país en momentos donde era considerado epicentro de la creación artística y de la cultura mundial.

Todo esto le bastó para que muy joven ya fuera capaz de montar con éxito sus primeras exposiciones de talento.

Gracias a su destreza, métodos frescos y variados obtuvo el segundo escaño en la Exposición Nacional de Madrid de 1984.

Su regreso a Cuba ocurrió por el año 1890 y es nombrado jefe de la Cátedra de Paisaje de San Alejandro, responsabilidad que no le impidió para anda seguir cultivando éxitos.

Y seguir alimentando sorprendente obra gráfica, esa que años más tardes lo situaría como una verdadera leyenda de la pintura cubana.

Hay mas de Armando Menocal

A pesar de que su trayectoria creativa fue interrumpida cuando se reanudaron las acciones de la Guerra de Liberación Nacional que tuvo lugar entre los años 1895 y 1898.

Esto no llevó a que abandonara su visión como artistas, la que alterno con el cumplimiento de sus misiones dentro del Ejército Libertador del que fue ayudante.

Por decirlo de alguna forma estas luchas devinieron musa perfecta para su creación pues, de estos años emergieron importantes trabajos que reflejaban acciones bélicas y que contribuyeron con su venta al financiamiento de la guerra.

Por mencionar algunas, La Batalla de Coliseo y su más notable obra en gran formato La muerte de Maceo destacan dentro de los exitazos artísticos logrados en el marco de la contienda.

Una de las obras de Armando García Menocal en cuba Armando García Menocal . Fuente: cubaora

Sus Obras

Esta última famosa por estampar de manera excepcional el deceso del destacado patriota cubano.

Mientras que las obras cumbres que lo enviaron a la inmortalidad.

Y que radican en el Aula Magna y el Palacio Presidencias se concibieron en el siglo XX.

En 1911 se inauguraba el Aula Magna como el primer edificio que formaba parte de esta Casa de Altos Estudios.

La cual no solo destaca por su gloriosa arquitectura.

Sino también por el excelente y bien logrado trabajo de interiores.

Que le atribuyen elegancia, respecto y en la que por supuesto la obra de Menocal juega un papel clave.

Lo realmente asombroso de estas pinturas radica en la forma en que el autor fue capaz de homenajear a grandes figuras de la medicina, el derecho, las letras, entre otras ciencias, que prestigian la institución.

En el Museo de la Revolución, otrora Palacio Presidencial.

Su obra está presente en el emblemático salón de los espejos cuyo techo es adornado por un lienzo de 22 metros y varias obras de relevancia.

En el momento de su fallecimiento en el año 1942 ya les eran contables los reconocimientos por parte de la crítica especializada, los intelectuales y el pueblo cubano.

Cuba perdía en este momento a quien había sabido llevar de la mano su vasta creación artística, la impartición de docencia y la dirección en un centro tan distinguido la Academia de San Alejandro.

Escrito por | Redacción

Fuente: Ecured

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