West World a la cubana

West World a la cubana

Que la popular serie del oeste llamada WestWorld y que ha hecho el banquete de tantas personas en Cuba y alrededor del mundo no es algo muy distante, se entiende fácil…es un mundo ideal pero, oiga, a mí me parece que ya vivo ahí.  

¿No lo cree? A ver, no me interprete mal. No estoy queriendo poner que acá andemos a caballo y persiguiendo indios, pero muy por lo contrario a lo que se pueda pensar sobre el asunto de que el carácter del cubano no tiene nada que ver con el de algún vaquero de un pueblo perdido en el desierto de Utah, por no decir el Sweet Water de la producción de HBO, afirmar lo contrario categóricamente no nos haría justicia…sobre todo en nuestro afán de buscar similitudes y puntos de contacto con otras culturas.

¿Qué me sostiene? Un conjunto de ideas acerca de ese ser humano, el homo-cubanus, las cuales de manera irrefutable me llevan a pensar que sin problemas un natural de la Mayor de las Antillas hubiera estado a gusto en el Oeste. Aquí algunas de ellas.

En primer lugar, el cubano es un tipo bravo, guapo. Sin necesitar de un revólver es perfectamente capaz de defender y defenderse, además de poseer cierto no sé qué a la hora de mirar “atravesao” que haría retroceder al más atrevido. Y ya dije, eso sin la Colt y los seis tiros más la bolsita de municiones. Con esas cosas un cubano en el oeste sería algo así como “huye pan, que te coge el diente”.

Sin necesitar de un revólver es perfectamente capaz de defender y defenderse, además de poseer cierto no sé qué a la hora de mirar “atravesao” que haría retroceder al más atrevido. -cubanet.com

En segundo lugar, ese extraño amor del cubano porque todo esté bajo su absoluto control y ver que las cosas marchan “a pedir de boca”, de seguro le darían a un habanero o santiaguero el puesto de sheriff del pueblo, incluso sin placa que lo acredite, pues sabemos que normalmente somos unos “locos sin papeles”.

Las mujeres… ¡oh, las mujeres! Definitivamente ahí si el cubano se luciría. Amante nato, el natural de esta bella isla se las andaría dando de galante y cortés con todas las chicas en un radio de diez kilómetros a la redonda, volviendo locas con sus maneras a las jóvenes y ganándose el favor de sus potenciales suegras con algo de dulce guataconería, como bien sabemos proceder con la madre de la niña que nos gusta.

Ojo en este acápite: tal vez por esto se buscaría también algunas broncas, porque ser mujeriego acarrea los riesgos de meterse de vez en cuando con la mujer ajena…y en eso el cubano peca también.

Pero lo que más a gusto podría tener a un antillano en el Oeste serían el consumo de alcohol y los salones. Como el Havana Club fue considerado patrimonio inmaterial de nuestra nacionalidad, no se concibe al cubano sin un trago de ron: jamás. En eso estaría un cubano eternamente agradecido al oeste.

Por: GGG

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