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Descubre la conexión en tre el clan Arechabala y el Ron Havana Club
Kerstin Riemer / Pixabay

Descubre la conexión entre el Clan Arechabala y el Ron Havana Club

Cuando se habla del ron Havana Club, se habla de la familia Arechabala, ya que hace unos 70 años, este clan acumulaba una de las más grandes fortunas de toda Cuba, lo que hizo que su nombre quedara unido al de esta importante bebida a pesar del paso de los años.


José Arechabala Aldama fue quien inició el clan Arechabala en Cuba, este hombre nació en Viscaya, y llegó a Cuba a mediados de 1862, cuando comenzó a trabajar en una casa comercial de Matanzas junto a un familiar. Ya para 1873, el entonces magnate Julián de Zulueta, Marqués de Álava, lo nombró como su apoderado en Cárdenas, y para 1878 se logró establecer por cuenta propia al fundar La Viscaya, una refinería de azúcar y destilería de alcohol, que fue el origen de la poderosa compañía “J. Arechabala SA”, la cual sería una gran exportadora de azúcar para 1917.

La Bahía de Cárdenas, ciudad donde el clan Arechabala estableció su industria
La Bahía de Cárdenas hacia 1900. Fuente:  James Rankin Young / Wikimedia.

Los inicios del Clan Arechabala

A finales de 1918, participó en la fundación de La Paz SA, en sociedad con Ignacio Nazábal, Manuel Paz, José Avendaño, José Aixalá y Francisco Esquerro; al mismo tiempo, Arechabala fue propietario de la Fábrica de Gas de Cárdenas, y fue un gran benefactor de Cárdenas, por lo que se le honró con el cargo de presidente de honor de la Colonia Española, llegando a construirle a la ciudad un gran teatro en 1910, el cual fue bautizado con su nombre.

Durante el transcurso de su vida, José Arechabala Aldama experimentó un par de caídas y momentos malos en sus negocios, con lo que llegó a perder toda su fortuna, pero siempre encontró la manera de recobrarla y reconstruirla hasta su muerte en 1923, donde le dejó a sus herederos un gran patrimonio que estos se encargaron de multiplicar.

José Arechabala y publicidad de Havana Club. Fuente: Collage TodoCuba.

Una vez que fallece Arechabala Aldama, su sobrino y yerno, José Arechabala Saínz quedó al frente de los negocios familiares, ya que él había trabajado en las empresas de la familia desde 1882, pero sólo estuvo al frente de las mismas por muy poco tiempo, pues falleció en 1928, y le siguieron en su cargo de presidente varios miembros de la familia, incluyendo a Carmen Arechabala Hurtado de Mendoza, la hija de José Arechabala Aldama, quien presidió la compañía familiar desde 1948 hasta 1953.

A partir de 1958, la presidencia quedaría en manos de José Arechabala Arechabala, quien fue el único hijo de Carmen y José Arechabala. Dentro de las múltiples propiedades propiedad del clan se encontraban, en ese entonces, “J. Arechabala SA”, que era una gran fábrica de confituras, levadura, sirope, almacenes de azúcar, astilleros y terminal marítima, entre otras.

Vista aérea del conjunto industrial del clan Arechabala
Vista aérea del conjunto industrial Arechabala en la Bahía de Cárdenas. Fuente: Revista Gordejuela / Daily Vega / Wikimedia.

Negocios diversificados

Asimismo, el clan Arechabala controlaba la cuarta refinería de azúcar más grande del país, una destilería y una fábrica de licores en Cárdenas. De hecho, solían ser corredores de azúcar dentro del mercado mundial, y contaban con oficinas en Cárdenas, Matanzas y La Habana. Además de diversos tipos de licores, producían el ron Havana Club, y representaban en Cuba al whisky Chivas Regal y Martin VVO, entre otras bebidas de importación. También poseían la Compañía Azucarera Progreso SA, la número 65 del país en cuanto a capacidad de producción.

Una de las características de los Arechabala es que siempre cumplieron rigurosamente con todas las regulaciones laborales, demostrando una gran proyección cívica y social. De hecho, sus fábricas contaban con las instalaciones más modernas e higiénicas de Cuba, y se encontraban amenizadas con parques, fuentes y paseos que mantenía la empresa. Pasear por la gran planta de los Arechabala en Cárdenas solía ser una de las principales atracciones turísticas de la Ciudad Bandera.

Una familia respetable

Tanto fue así que la compañía se convirtió en un ejemplo para sus pares, ya que se preocupaba enormemente por las condiciones de vida de los trabajadores. El clan creó una Caja de Ahorros y un Fondo de Emergencia, tanto para resguardar y auxiliar a sus empleados imposibilitados de trabajar, como para sus familiares enfermos. También les facilitaban servicios de clínica gratuitos para casos de farmacia, cirugía y odontología. Los trabajadores que alcanzaban los 25 años de labor ininterrumpida en la compañía recibían una Medalla de Plata de la empresa en reconocimiento. Para 1940 la empresa familiar comenzó a construir viviendas que sorteaba entre sus empleados.

La compañía construyó una casa club con biblioteca, salas de conferencia, galerías y campo de deportes.  Acondicionó un balneario con playa artificial a orillas de mar para sus trabajadores. Para fomentar el esparcimiento de los mismos, construyó también un campo de golf, una bolera, canchas de tenis y hand-ball, un gimnasio y piscinas.

Adicionalmente, en la playa de Varadero, construyó otro club para sus empleados. Este se encontraba situado en la Torrontera, frente al Mar del Norte. Entre sus instalaciones incorporaba bar, dormitorios, comedor, salas y muchas comodidades.

Es por esto que al clan de los Arechabala se les consideraba grandes benefactores en Cárdenas. Esta ciudad les debe gran parte del esplendor que logró alcanzar durante el siglo XX.

Palacio de los Condes de Bayona (hoy Museo de Arte Colonial). Acá Arechabala estableció su Bar Privado Havana Club, frente a la Catedral de la Habana. Fuente: Anagoria / Wikimedia (CC BY-SA 3.0).

«Benefactora Eminente» de Cárdenas

Entre sus mejoras a la ciudad se encontraba la reconstrucción, a su costa, de más de trece cuadras de la calle más ancha de toda Cárdenas: la Avenida Sáez. Asimismo, la empresa asumió la construcción del monumental y suntuoso Paseo del Litoral. Se incluyeron las calles y avenidas cercanas hasta la orilla del ma. De nuevo la empresa corrió con todos los gastos, desde las farolas hasta el primer puente de ascensión vertical que existió en Cuba.

Es por esto que el Ayuntamiento de Cárdenas reconoció y agradeció esta gran labor. Le concedieron a la empresa la más alta dignidad con la que se ha honrado a una compañía privada a lo largo de toda su historia, la de “Benefactora Eminente”. Dicha distinción fue colocada en una placa de bronce en el mismo parque donde se levantó el Monumento a la Bandera.

Escrito por | Redacción - AHP

Fuente: EcuRed / Archivo TodoCuba

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