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Conoce la historia del Palacio de los Matrimonios de La Habana
Collage TodoCuba

Conoce la historia del Palacio de los Matrimonios de La Habana

En el Paseo del Prado, en su cruce con la calle Ánimas, se levanta un hermoso edificio, cuya contrucción finalizó en 1914 y sirvió de sede al Casino Español, un más entre los muchos clubs sociales de La Habana a comienzos de los 1900, actualmente se le conoce como el Palacio de los Matrimonios y es el lugar que prefieren los habaneros para su boda.


Enrique Jorrín inmortalizó la esquina de Neptuno, en el Prado habanero, en el famoso cha-cha-chá titulado La Engañadora. Sin embargo, para más de una generación de capitalinos, es más recordada y significativa la esquina de Ánimas.

De Casino Español a Palacio de los Matrimonios de La Habana

Allí se levanta uno de los edificios más lujosos del Paseo del Prado, construido hace ya más de un siglo para albergar el Casino Español de La Habana. Pero este sitio es recordado  durante los últimos 40 años como el lugar donde muchas parejas han unido oficialmente sus vidas: el Palacio de los Matrimonios de La Habana Vieja.

En La Habana existen catorce instituciones donde poder casarse. Sin embargo, incluso desde  distantes municipios, muchos capitalinos han elegido este Palacio de Prado y Ánimas como el  lugar para oficializar su deseo de convertirse en marido y mujer, expresándolo con el famoso «sí, quiero».

Pero seguramente, muchas de esas parejas escogieron esta locación sin conocer la historia del edificio. Tampoco deben saber que fue el primero de los palacios de Cuba que cambiaron su función con el propósito de celebrar los casamientos en un entorno adecuado y evocador.

Bastan su vistosa arquitectura y el lujoso interior para querer vivir allí el momento irrepetible de la ceremonia nupcial. Vestidos de traje y velo, escoltados por sus familiares más queridos, los futuros cónyuges oficializan su relación. De acuerdo con el Código Civil, se juran fidelidad y amor eternos.

Al erigirse en el más vistoso y renovado Palacio de los Matrimonios cubano, el coloso de Prado justiprecia esa tradición que, aunque laica, exige una solemnidad acorde con el alto significado que le otorga la sociedad cubana.

Alentados por un sentimiento comunitario e integracionista, los españoles que durante la colonia y la etapa republicana emigraron hacia Cuba —en su mayoría sin familia, amigos ni recursos— se agruparon en lo que denominaron centros regionales. Eran instituciones «que al principio no admitían socios cubanos, y luego no los aceptaban para formar parte de sus juntas directivas», comenta el historiador Emilio Roig de Leuchsenring en su libro La Habana: apuntes históricos.

El Casino Español de La Habana

El hermoso edificio del que fuera el Casino Español de La Habana
El hermoso edificio del que fuera el Casino Español de La Habana. Fuente: Collage TodoCuba.

En la calle Prado, rebautizada más tarde como Paseo de Martí, se erigieron tres sociedades españolas: el Centro Gallego, el Centro de Dependientes y el Casino Español de La Habana. Este último con fecha de fundación el 11 de junio de 1869.

Era considerado muy selecto por el nivel de sus socios,. El Casino tenía como objeto promover, consolidar y difundir la hermandad entre cubanos y españoles residentes en la Isla. Además exaltaba los valores culturales de España y de Cuba y proporcionaba a sus socios actividades recreativas y de esparcimiento.

Su primera sede estuvo en la calle San Rafael, esquina a Industria. Fue en 1914 cuando pasó a ocupar definitivamente el lujoso inmueble en el Prado. El proyecto fue del arquitecto Luis Dediot, quien contaba con obras relevantes en la capital, entre ellas las sedes de diferentes bancos.

Dos años fueron suficientes para la construcción del palacio. Así, el 15 de febrero de 1914, se inauguró en presencia —entre otras distinguidas personalidades— del entonces presidente de la República, Mario García Menocal y su esposa Mariana Seva. Estuvieron además el ministro embajador de España, Alfredo Mariátegui y el Excelentísimo obispo de La Habana, monseñor Pedro González Estrada.

Se trata de un edificio de tres plantas con un amplio portal público, logia y balcones corridos en el primer piso. Asomos individuales destacan en la segunda planta. Contaba con biblioteca, oficinas, salas de tresillo, de armas y de deportes, cocina, barbería, salón de taquillas y duchas, salón de billares, dominó y cantina y cuarto para uso de los empleados.

Para el año 2005, el grado de deterioro del edificio iba en aumento. Entonces la Oficina del Historiador de la Ciudad asumió el reto de devolverle su antiguo esplendor.

Según la memoria descriptiva del proyecto, el propósito fue recuperar el aspecto que lucía en sus orígenes el edificio. El servicio del Palacio de los Matrimonios tendría sus salones de ceremonias bien diferenciados.

Un edificio de alto valor patrimonial

El Salón Dorado del Palacio de los Matrimonios de La Habana
El Salón Dorado del Palacio de los Matrimonios de La Habana. Fuente: Collage TodoCuba.

Este inmueble es un exponente de la arquitectura de principios del siglo XX, con elevados valores patrimoniales. Por ello, la acción restauradora se basó en el estudio de los materiales y técnicas originales. Además, fueron reintegrados únicamente los elementos faltantes o con mayor deterioro.

A pesar de tratarse de una construcción centenaria, la fachada había mantenido su solidez y encanto. Por ello, solo se procedió a hacerle una limpieza general e iluminarla, con lo cual en las noches se resaltan los valores del edificio. Los dos faroles que custodian el acceso principal sí fueron restaurados.

La aparición de una pintura mural, oculta por más de 40 años bajo sucesivas capas de otras pinturas sorprendió a los que allí laboraban. Hallada en las paredes del antes conocido como Salón Rosado, hoy Rojo. Se presume que este espacio fue la Sala de Juntas del Casino Español. Los restauradores lograron rescatar de la mayor parte del fresco.

Se trata de imágenes del león rampante, símbolo de lo «español». En heráldica, se dice así por representarlo de perfil, mostrando un ojo y una oreja, levantado sobre la pata trasera izquierda, con la garra derecha y la pata izquierda adelantadas, en disposición de agredir. Este animal evoca el espíritu guerrero, con las cualidades de vigilancia, dominio, soberanía, majestad y bravura.

Sin embargo, si bien este hecho resulta revelador a la luz de la restauración, lo más novedoso ha sido la nueva función otorgada al Salón Dorado. Ahora funcionará como sala de conciertos. En este espacio ya no será la protagonista la melodía de la marcha nupcial, sino la que ejecuten los músicos en vivo.

Escrito por | Redacción - AHP

Fuente: Opus Habana / Archivo TodoCuba

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