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Susi, el travesti cubano que barre las calles de Santa Clara

Susi no tiene complejos. Se levanta bien temprano en la mañana, se pone su overol azul y comienza a empujar su carrito por las calles de Santa Clara para barrer los sectores que Comunales le ha asignado en la ciudad. Nunca ha temido mostrarse cómo es y por eso es una de los travestis más antiguos y conocidos de la central urbe.


En su carnet de identidad dice que se llama Jorge Luis, pero todos le conocen por Susi, un apodo que le pusieron sus compañeros en la escuela primaria y que adoptó porque le encanta.

Aunque su padre trató de quitarle el “amaneramiento” que mostraba desde niño, su historia no fue tan triste como la de muchos travestis que tuvieron que reprimir sus preferencias a instancias de sus familias. La de Susi le dio le espalda en un primer momento diciendo que tenía “problemas de crianza”, nunca fue cruel con ella.

En su carnet de identidad dice que se llama Jorge Luis, pero todos le conocen por Susi

Sin embargo, por culpa de la discriminación no pudo convertirse en artista profesional como había soñado siempre. Sus dos hermanas tocaban el piano, pero a Susi nunca le dejaron aprender porque “eso no era cosa de hombres”. Al final igual fue homosexual y nunca aprendió a tocar el piano.

Estudió enfermería y cuando “salió del closet” se dejó crecer las uñas y el pelo. También decidió dar rienda suelta a su pasión por el arte y creó a Lola, el personaje en el que se transforma durante las noches en el famoso Mejunje de Santa Clara.

Siempre sintió inclinación por el baile español y admiración por Lola Flores, así que no dudo en rendirle homenaje convirtiéndose en ella durante las noches.

Para su primer número recogió un par de zapatos de tacón en la basura, confeccionó un vestido de lunares negros con unas sábanas y se atavió con una mantilla y una peineta que le regaló una amiga. Esa noche se maquilló por primera vez en su vida.

Se levanta bien temprano en la mañana, se pone su overol azul y comienza a empujar su carrito por las calles de Santa Clara

El público reunido en El Mejunje la aclamó y desde esa primera vez no ha dejado nunca de ser Lola Flores.

Mas, Susi tiene que vivir y lleva más de un lustro barriendo las calles de Santa Clara. Lo hace porque le pagan bien, pero, sobre todo, porque puede cruzarse y conversar con los que la aclaman en las noches cuando se convierte en Lola.

Fuente: On Cuba

Escrito por | Redacción

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