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Perico, el célebre chivo de los guagüeros que mató a palos la policía

Uno de los animales que más se recuerda en Cuba es el chivo Perico, que fue muy célebre en La Habana durante las décadas de 1930. Perico no era un chivo cualquiera, sino la mascota de los belicosos guagüeros de la Ruta 10 de San Miguel del Padrón, quienes lo llevaban de avanzadilla cada vez que iban a formar alguna polvacera.


De Perico se sabe todo. Desde la fecha de su nacimiento, los detalles de su vida, hasta la hora exacta de su deceso y las causas del mismo… era un chivo muy famoso después de todo.

Vino al mundo en la Loma de los Zapotes, en el barrio de Jacomino, San Miguel del Padrón, en 1925 en la finca de una familia de apellido Iglesias. Estos se lo regalaron a María la Grande, una santera del barrio quien se lo ofrendó a Santa Bárbara. Sin embargo, la creencia popular asegura que Changó no quiso a Perico, pues estaba destinado a lograr grandes cosas en su vida de chivo.

Así vivió Perico cerca de un lustro de una lado para otro, protegido por los creyentes del barrio que sabían que era “el chivo que había salvado Changó”, hasta que fue adoptado a comienzos de la década del 30 por los guagüeros de la Ruta 10 que lo convirtieron en su mascota.

En el paradero de la 10 en la Calzada de San Miguel del Padrón, Perico vivió a cuerpo de rey. Su dieta era la misma que la de los choferes y empleados: café con leche y pan con mantequilla en el desayuno; arroz con frijoles en las comidas; y para relajar en los ratos libres cerveza Cristal y un buen tabaco que Perico mascaba gustoso.

Sin embargo, eran tiempos difíciles para Cuba, el país se encontraba completamente politizado y los transportistas cubanos se enfrentaban en las calles con las fuerzas del presidente Gerardo Machado. Los guagüeros de la Ruta 10 utilizaban a Perico como avanzadilla en las manifestaciones y en sus tarros colocaban carteles con consignas contra el Gobierno para ridiculizarlo.

En más de una ocasión el chivo fue detenido por la policía por alterar el orden público y le propinaron unas cuantas palizas.

La última de ellas – cuando ya Machado había dejado el poder hacía mucho tiempo – ocurrió el 13 de septiembre de 1944 frente al Palacio Presidencial. Perico estaba ya viejo y no aguantó la golpiza. Murió a consecuencia de sus “heridas de batalla” ese mismo día.

Los guagüeros de la Ruta 10, que lo consideraban como todo un símbolo, reunieron entonces 70 pesos y entregaron el cuerpo de Perico a un taxidermista para que lo embalsamara.

El cuerpo embalsamado del célebre chivo Perico se puede observar todavía en una de las salas de exhibición del Museo Municipal de San Miguel del Padrón.

Escrito por | Redacción - AHP

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