fbpx
Los niños cubanos y algunos de sus curiosos nombres

Nombres en Cuba: tradición hereditaria con aires de telenovela

Transitar de lo sublime a lo ridículo es una de las cualidades únicas que tenemos en la Isla, por ende cuando tenemos un recién nacido en la familia, los nombres en Cuba se convierten en una polémica dentro del hogar.


Tu nombre es importante ya que además de otorgarte identidad, te permite reconocer a los demás y a su vez ser reconocidos por ellos, ser único y en las ansias de nombrar a nuestros hijos con un conjunto de letras llamativas y originales, los extremos se alcanzan transformándose luego en un castigo para ellos mismos.

La odisea comienza con la opción de invertir palabras como Ailed a partir de Delia, Adianez por Zenaida y Orazal por Lázaro. Adaptaciones criollas con términos extranjeros, la mayoría en inglés como: Leydi por «lady», Maivi por «maybe», Olnavy por «Old Navy», Usnavi por «U.S. Navy» y Danyer por «danger».

Otra tendencia a tomar en cuenta es la unión de los nombres de la madre y padre, Anamary (hija de Antonio y María), Rania (hija de Rafael y Tania), Robelkis (Roberto y Belkis) o Mayren (Mayra y René). En otros casos se utilizan los acrónimos como Descember que proviene de Mercedes. Aunque no lo parezca, estas son las mejores situaciones ya que he escuchado nombres de personas, pertenecientes a marcas de equipos electrodomésticos, algunos que nos remontan a la época colonial y otros que son afirmaciones en diferentes idiomas.

Nuestros abuelos, que se llamaban Antonio, Pedro, María o Emérida, ahora tienen nietos con nombres de Yusnaby, Yanilesdi, Damili o Sunami. La época del auge ruso tuvo una gran trascendencia en nuestros padres apasionados que nos legaron nombres como Lenin, Vladimir, Serguei, Tatiana, Darinka y hasta etc. No se puede dejar de mencionar la influencia de las telenovelas, la cual inició una ola desde la Malú de los años 80 hasta la Beatriz (Bía), Saleth, Bebel, y las Suelen de nuestros días.

El tema de la famosa y fuerte Y es sinónimo de dolores de cabeza cuando vamos a buscar un título de propiedades, reconocimientos o premios. Yandy, Yipsi, Yumisleidys, Yoroemis, Yunel, Yargelis, Yuniseski, Yuriorkis, Yormani, Yoerkis y la lista no tiene fin.

La mayoría de nosotros (haciendo de tripas corazón) moldeamos nuestros nombres como la Yeni que odiaba el Yenisleidy.  Hasta para los nombres, nos cuesta no sobresalir y aunque algunos afirman que los nombres revelan la naturaleza de la persona, en nuestro caso creo que revela más de la naturaleza de los padres y la sociedad que les tocó vivir.

 

Escrito por | Redacción - AHP

Patrocinado por: Pacotillas - Envíos a Cuba