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Las seis prohibiciones más absurdas que podemos encontrar en Cuba

¿Cuáles son las prohibiciones más absurdas en Cuba? ¿Se ha puesto a hacer una lista con ellas? Recientemente, el bloguero cubano Yusnaby Pérez mencionó hasta 25 pero nosotros se las condensaremos en seis para que, según su experiencia, amplíe la lista.

1. Matar una vaca


De esta se quejan con frecuencia los cubanos, casi siempre que tienen el plato delante o cuando deben cerrar las puertas para que nadie vea el bistec de la carne prohibida. El Decreto No. 225 de 1997 de «Contravenciones personales de las regulaciones para el control y registro de ganado mayor y de las razas puras» prohíbe que los campesinos cubanos maten y consuman la carne del ganado mayor aún cuando ellos sean los «propietarios». Lo que nadie entiende es cómo pueden adquirirla en divisas los turistas que visitan los hoteles y los cubanos que la puedan comprar en las Tiendas Recaudadoras de Divisas.

Los cubanos tampoco pueden vender langosta ni camarones sin tener que esconderse. Generalmente se la venden a las paladares o restaurantes privados o la consumen en muy contadas ocasiones. Según el Artículo 51 del Decreto Ley 164 «Reglamento de pesca», «las siguientes especies destinadas exclusivamente para la Pesca comercial: langosta, langostino, cangrejo moro, camarones»

2. Contratar servicios de televisión por cable

La empresa estatal Telecable perteneciente al CIMEX es la única autorizada a ofrecer este servicio en la isla pero solamente a instalaciones turísticas, diplomáticos, compañías foráneas y extranjeros residentes en Cuba. Para suplir esta falta, los cubanos consumen el paquete, una selección de programas grabados que circulan en memorias flash y discos duros.

3. Residir en La Habana sin permiso

El Decreto-Ley 217 de 22 de abril de 1997 sobre «Regulaciones Migratorias Internas para la Ciudad de La Habana» establece que los cubanos de otras provincias no pueden residir en la capital sin un documento «transitorio». Generalmente a los orientales pueden detenerlos en la capital por varios días o semanas hasta que los deportan en un tren hacia sus lugares de origen.

«Hay orientales que han viajado al exterior y es más fácil el mecanismo que moverse aquí mismo en la capital, supuestamente de todos los cubanos», dice el campesino granmense Emiliano González.

4. Invertir en una mediana o gran empresa

Ni el nuevo reglamento para invertir en Cuba ni la Ley de la Inversión Extranjera recogen que personas naturales cubanas tienen el derecho a invertir en Cuba. Su única opción es convertirse en «cuentapropista» en una de las profesiones autorizadas por el Gobierno. Pero ¿y qué pasa con el campesino que ha acumulado riquezas a lo largo de su vida y quiera invertirlas en el Mariel o con el emigrado que desea poner sus riquezas en su país?

5. Traer del exterior 25 uñas postizas

La Ley aduanal cubana limita la cantidad de bienes que pueden traerse desde el exterior. «La autoridad aduanera facultada decomisa las cantidades que excedan el límite establecido en la presente resolución…». En el caso de uñas postizas, el límite es 24.

6. Navegar embarcaciones turísticas con algún tipo de motor

El Departamento Nacional de Capitanía establece que «ningún cubano está autorizado a navegar en Cuba, la única excepción son aquellos que estén casados con ciudadanos de otros países, los cuales deben solicitar un permiso previo» al Ministerio del Interior. Tampoco se les pueden ofertar paquetes turísticos con acceso a yates u otro tipo de embarcaciones con las cuales puedan escapar del país.

¿Qué si quedan prohibiciones absurdas? Muchas, pero muchas más…

Escrito por | Redacción - AHP

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