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Las cosas que se le ocurren al cubano: Producir vino con condones

 


El cubano es el padre, hijo y marido de la inventiva. Ante la necesidad de suplir sus carencias diarias se le pueden ocurrir desde las ideas más innovadoras. Así sucede con Orestes Estévez, un criollo dedicado a la producción de vinos caseros que utiliza condones en el proceso de fermentación.

Estévez, que lleva tiempo en el negocio fabrica todo tipo de vinos: de uva, de guayaba, de berro, de flor de Jamaica… y el olor a fermentación que sale de su casa se siente en toda la cuadra en que vive.

Sus vecinos tocan a su puerta a cualquier hora para comprar su mercancía por botellas e incluso por vasos. Sin embargo, dice Estévez que el más popular entre sus vinos es el de uva.

Este hombre de 65 años retirado de las fuerzas armadas de Cuba ha desarrollado su propia marca de vinos con frutas tropicales y el más ingenioso de los métodos de fermentación: tapar los botellones con condones.

Comenzó su negocio hace más de 50 años en la década de 1960 de forma clandestina. Así se mantuvo hasta la década del 2000 en que por las reformas económicas pudo conseguir al fin la licencia y montar una pequeña fábrica en su casa. Allí cuenta con 300 botellones de 20 litros que tapa con preservativos.

En su pequeña empresa trabajan apenas tres personas: el propio Estévez, su esposa y un ayudante.

«Cuando usted le pone un preservativo a un botellón es igual que con un hombre, se para; y cuando el vino está, a eso no hay quien lo levante», expresa jocosamente el pequeño empresario mientras pone la etiqueta con su marca El Canal a una de las botellas en que envasa el vino.

La utilización de condones por parte de Estévez responde a la imposibilidad de adquirir en Cuba las sofisticadas válvulas de presión para la fermentación del vino. Los preservativos son el sucedáneo perfecto, pero como afirma el fabricante de vinos también hay que saberlos usar «Si usted no lo pincha, ese globo sale disparado. Con dos pinchazos, basta», afirma el productor.

Su pequeña industria está ahora en crecimiento: En 2012 vendía unas doce botellas diarias, ahora vende 50. Con sus ingresos ha sido capaz de apoyar financieramente la creación de otras casas productoras de vino en La Habana.

En Cuba, donde una botella de vino importado de España, Chile o Argentina, el vino de Estévez que cuesta apenas 0.20 centavos de dólar el vaso es una opción más que apetecible…

Escrito por | Redacción - AHP

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