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Pastor Batista

La curiosa historia real del cubano que estafó campesinos con harina de plátano seco

La historia que a continuación conocerán fue guardada en secreto por los familiares del protagonista, los cuales no tenían ningún interés que estos hechos fueran conocidos. Una curiosa historia con Harina de plátano.


Al nororiente de la isla se encuentra la bahía de Nipe, la cual es tan grande que en ella pudieran ponerse 24 bahías de La Habana.

Detalle de la ubicación de la Bahia de Nipe. FUENTE: Wikipedia

Perteneciente a un hermoso paisaje se encuentra Guardalavaca, de singular belleza natural y la arena blanca y fina, inigualable.

Algunos exageran cuando se refieren a este pueblo, comparándolo con el mismo hogar de los dioses.

Cuentan que en los años 40 del siglo XIX, existió una pequeña fábrica que se dedicaba a la pequeña producción diaria de bananina, producto que se realiza en este lugar utilizando harina creada a partir de plátanos que han sido secados mediante la luz del sol luego de ser picados en rebanadas finas.

Plátano. FUENTE: Soycomocomo

Y allá, por el norte oriental, en los años 40 del pasado siglo, surgió una fabriquita destinada a producir diariamente algunas arrobas de la humilde bananina.

Luego de pasado más de un siglo es muy difícil saber con certeza si eran muy primitivos los métodos utilizados en la fabriquita o si cumplían con las reglas de la producción de alimentos, o si se burlaron de lo que hoy conocemos como disciplina tecnológica.

Lo que es realmente seguro y comprobado es que dicha fábrica quebró debido a que fue un fracaso total.

El quiebre fue debido a la contaminación del producto, el cual se encontró lleno de gusanos.

El protagonista de estos hechos se llamaba Angelito, pero de Angelito no tenía ni una pizca, ya que era un pillo y pícaro de siete suelas.

Este Angelito fue visto recogiendo el laterío que fue desechado en la fábrica que ya estaba abandonada.

Más tarde se le vio montar en un mulo rumbo a los campos de la cercanía.

Cada vez que regresaba, para asombro de todos los que prestaron atención a aquel, era por un camino diferente por lo que todos se preguntaron como lo hacía.

Resultó que en su truco llegaba a cada poblado y les hacía una propaganda en lo que iba tocando las tapas de las latas para llamar la atención de los pobladores.

Les decía que el contenido de las latas podía curar todos los males del cuerpo y del alma y que era recomendado por famosos médicos franceses y suizos, que era bueno para el tratamiento y curación como las enfermedades del escorbuto, la pelagra, el beriberi y las almorranas.

Así vendió mucha cantidad de las latas de aquel producto contaminado de gusanos y luego de embaucar a varios salía disparado en su mulo ya que mientras el golpeaba las tapas de las latas los gusanos se escondían dentro del polvo de harina de plátano o la bananina, pero poco tiempo más tarde que se realizara la venta emergían hacia la superficie de los envases.

Claro que tenía que huir, sino los guajiros luego de saberse víctimas del engaño, con sus machetes en las manos lo habrían linchado.

Esta es una de las Historias que hoy por hoy ruedan por Cuba, su protagonista un astuto pillo que se la pasaba huyendo por las ventas misteriosas y descompuestas que hacia.

No se supo mas de Angelito y sus ventas misteriosas, solo se sabe que fueron varias las latas que vendió en diferentes pueblos por los que hacia su recorrido para hacer sus ventas.

Y que muchos fueron los que compraron y creyeron en el producto que este Angelito vendía, cada vez que se aparecía en un poblado.

Escrito por | Redacción

Fuente: OnCuba

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