fbpx
Cumplidor_Perro_Camagüey

Cumplidor, el perro que asistía a los velorios de Camagüey

En los últimos años de la década de 1920 alcanzó fama en la ciudad de Camagüey un curioso perro que acompañaba a todos los difuntos de la funeraria Varona Gómez hasta su última morada en el cementerio.

El can, que los que lo vieron, aseguran que era de un color indefinido, entre “carbón o barro” y tenía unos ojos tristes, llegaba a la funeraria estiraba sus patas delanteras y se echaba muy quieto ante el ataúd.


Cumplidor, como bautizaron al can los empleados de la funeraria Varona Gómez, permanecía inmóvil ante el féretro y cuando el cortejo fúnebre iba a partir se alzaba sobre sus patas y aullaba y ladraba con gran pesar como despidiendo al difunto. Luego marchaba delante de la carroza hasta el Cementerio General. Daba unas vueltas al sitio del enterramiento y luego desaparecía.

Mas, cuando ocurría otro deceso y la familia velaba al difunto en la funeraria volvía a aparecer y repetir su extraño ritual de cumplir con los familiares del difunto.

Hay que aclarar que en aquellos lejanos años todavía la mayoría de las familias velaban a los familiares en las casas, pues hacerlo en la funeraria era cosas “de pobres” o una forma de demostrar indiferencia o poco amor al fallecido.

El caso de cumplidor constituye una verdadera rareza, pues no se conoce de otro perro que haya desarrollado tan extraños hábitos. Cumplidor, de que tienen referencias los historiadores locales en realidad existió, aunque nunca se supo que tuviera dueño y todo parece indicar que era un perro callejero.

Un buen día cumplidor desapareció. Los más viejos afirman que se perdió por un trillo de monte de la Quinta Monterrey con camino a Cubitas.

Los empleados de la funeraria Varona Gómez extrañaron su presencia y con el paso de los años Cumplidor se convirtió en leyenda.

Escrito por | Redacción - AHP

Patrocinado por: Pacotillas - Envíos a Cuba