fbpx

Yanuris, la cubana que ‘cocina’ ladrillos en el patio de su casa para sobrevivir

Fui dos veces a su casa, situada en el barrio de La Cañada, en las afueras de Bayamo. La primera, de noche, para hablar sobre su peculiar trabajo; luego, de día, para ver el horno caliente donde cocina sus ladrillos.


En ambas ocasiones, Yanuris Dean Tamayo me recibió con una sonrisa. Ella es, con sus 33 años, la más joven de las 10 mujeres que en la provincia de Granma, se dedican al duro oficio de la alfarería, que hace unos años estaba reservado para los hombres.

No hay imposibles para la mujer en Cuba, me subraya y se mira la piel quemada por el Sol. Desde hace cinco años ella moldea los ladrillos con sus manos de paloma y huracán, los crea con el encanto de los alfareros duchos: aquellos que excavan, extraen el «fango mágico» y luego lo muelen, lo apisonan, lo echan al molde y lo cocinan durante ocho horas en el horno hasta que esté el producto, el cual ha de sacarse a los dos días, después que las brasas se hayan enfriado.

Ahora Yanuris, quien estuvo buen tiempo sin faena por los dos hijos que le crecían preciosos y más tarde anduvo con traje de custodio durante tres años, se inquieta un poco por las lluvias de estos tiempos porque el aguacero constante no deja tejer el ladrillo, que es el símbolo pujante de la economía en el cómodo hogar.

“Entre mi hermano Tomás y yo podemos quemar dos hornos enteros de ladrillos en un mes, que son 20 000 unidades y 6 000 pesos. Él es quien los pone al horno. Gracias a este trabajo puedo comprarle a mis niños lo que les haga falta”, me confiesa con alegría.

Su esposo Rubiel, chofer, la mira con ojos maliciosos para soltar la broma: “Trabaja mucho, pero también come mucho”. Ella le responde con un guiño risueño. Y le vuelve a nacer la sonrisa cuando alguien se asombra por su trabajo. “No soy la única alfarera de esta zona.

“Entre La Cañada y otro barrio cercano, El Almirante, trabajamos en esto diez mujeres: Norelis, Alina, Vivian, Esther, Leonor, Elsi, María, Griselda, Miguelina (la mayor, con 56 años) y yo”.

En 2016 Yanuris entregó para la construcción estatal ¡126 600! ladrillos y 44 400 en 2017. Mientras conversamos, se posa en el futuro y todavía se ve entre barro, carretillando y acomodando piezas rojizas, porque “yo no estudié mucho y esto, aunque es duro, no me disgusta y me ha sacado adelante”.

Escrito por | Redacción

Patrocinado por: Pacotillas - Envíos a Cuba