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San Juan de los Remedios: una de las ciudades más emblemáticas de Villa Clara

Remedios tiene una de las dos únicas Estatuas de la Libertad que existen en Cuba. En la Plaza Mayor se yerguen dos iglesias: la de Nuestra Señora del Buen Viaje y la Parroquial Mayor de San Juan Bautista. En esta última pueden apreciarse los altares enchapados en oro y la escultura de la Inmaculada Concepción embarazada, uno de los pocos monumentos de su tipo en el mundo.


Su fundación data de 1578 y desde 1980 fue declarada Monumento Nacional. Allí persiste la tradición de las Parrandas, una de las tres fiestas tradicionales más importantes del país (junto a las Charangas de Bejucal y los carnavales santiagueros) y declaradas Patrimonio Cultural de la Nación, por el esplendor de sus carrozas.

Precisamente fueron los clérigos remedianos quienes reforzaron el carácter místico de la comarca. Según cuentan las voces populares, los sacerdotes alegaban constantemente que las furnias y túneles del subsuelo de la villa conducían directamente al infierno. Esas creencias le dieron vida a duendes, fantasmas, demonios y espectros protagonistas de un gran número de leyendas que se mantienen hasta hoy.

Ejemplo de ello es la historia del güije de la Bajada, que también sirviera de inspiración para una de las creaciones de nuestro Poeta Nacional Nicolás Guillén. La festividad de San Juan Bautista cada 24 de junio está relacionada con esta figura mitológica, pues se representa su captura, siguiendo los hilos de la leyenda.

Según lo describen, el güije es un ser muy feo, cabezón, con grandes ojos saltones, orejas puntiagudas, mide unas seis cuartas de estatura y posee gran fuerza y agilidad. Antiguamente los pobladores lo acusaban de la destrucción de sus sembrados y el sacrificio de sus animales. Fue así que en el siglo XIX se unieron siete juanes “primerizos” para capturarlo en la madrugada de un 24 de junio, justo a las 4 de la mañana. Lo atraparon y lo condujeron a la villa, pero el diablejo volvió a escapar y dicen que desde entonces sobrevive en las profundas y oscuras aguas, sin que nadie haya podido capturarlo nuevamente.

Pero quizás uno de los seres más famosos de Remedios sea la Gritona del Seborucal cuyo fantasma supuestamente vive en los túneles subterráneos de la urbe. La historia comenzó con los constantes ataques piratas que sorprendían la villa. Era costumbre que durante las acciones, aquellos hombres raptaran mujeres jóvenes y bien dotadas. Una de ellas se negó a ser prisionera de los filibusteros y a trabajar como su esclava sexual. En el forcejeo por capturarla, uno de los atacantes la decapitó, sin embargo, ella tuvo fuerzas para sostener la cabeza y correr despavorida hacia la furnia del Seborucal para encontrar refugio.

Según cuenta el historiador José Andrés Martínez Fortún y Foyo en su obra Anales y Efemérides de San Juan de los Remedios y su Jurisdicción, el fantasma solía recorrer las calles el primer viernes de enero, el Viernes de Dolores, el Viernes Santo y el viernes antes de Navidad, siempre a las doce de la noche.

Así, como en muchos otros casos, las creencias populares adornan la vida citadina de Remedios, donde la modernidad tecnológica y la racionalidad del siglo XXI coexisten con las leyendas que le dieron vida a la comarca en el lejano 1578.

Escrito por | Redacción

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