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¿Sabías que la ciudad de Matanzas funciona como un gran reloj solar?

No existe evidencia alguna de que los que trazaron los planes de la tricentenaria ciudad de Matanzas tuvieran la idea de que esta comportara como un gigantesco reloj solar. Tal vez haya sido sólo fruto de la casualidad pero su singular trazado la hace comportarse así.


En la Ciudad de los Puentes se cumple la premisa astronómica de acomodarse al recorrido del astro rey para cada época del año. Así, el Centro Histórico es iluminado en sus fachadas del este y el oeste de forma alternativa, mientras que con los inmuebles situados al norte y al sur sucede igual según la orientación de las calles.

Esta relación con el sol hace de Matanzas un caso único en Cuba. De hecho, su trazado urbanístico (si sus creadores tomaron en cuenta semejante singularidad) constituyó un adelanto extraordinario para la época en que se construyó, pues se anticipa al menos tres siglos a las concepciones modernas de una ciudad que siempre han de tomar en cuenta, según su ubicación, factores como el clima y la iluminación.

El plano fundacional de la ciudad fue obra de Don Juan de Uribe y Ozeta  y el trazado de las calles del ingeniero Don Juan de Herrera Sotomayor. A ellos se debe que Matanzas semeje un gran reloj solar, pues, aunque las ordenanzas reales ordenaban que la urbe se debía orientar de forma tal que el sol la iluminara antes de tocar el agua con su luz, esto no fue posible al estar la ciudad rodeada por dos ríos al norte y al sur y precedida por la bahía.

Debida a su trazado, en la alineación original de la urbe durante los meses más fríos el sol calienta más, mientras que en el verano no penetra asfixiante en las habitaciones, toda una ventaja para una época en que los abanicos era la única forma de refrescarse.

Escrito por | Redacción - AHP

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