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Moverse en La Habana en ‘botella’, una realidad para muchos cubanos

Dentro de todos los problemas que existen en la actualidad en la vida cotidiana de los habaneros lo que ha tenido un precario devenir es el tema del transporte. A pesar de esto el cubano siempre se las ingenia para buscarle una solución a todo, y con buena cara.


Trasladarse en la isla es uno de las mayores problemáticas que enfrentamos loc cubanos. El transporte público tiene una gran deficiencia en cantidad de guaguas y debido a esto es muy poca la frecuencia de los recorridos, no pudiendo satisfacer las necesidades de la población.

Como alternativa para solucionar el problema se popularizó la forma de transportarse pidiendo botella. Esta es una práctica que se realiza en muchos países del mundo, sobre todo en viajes por autopistas, y significa pedir un aventón, hacer autostop y sacar la mano. En nuestro país se realiza con la característica chispa de los cubanos.

Diariamente los botelleros y botelleras salen a la calle con la esperanza de poderse montar rápido en cualquier vehículo automotor manejados por desconocidos, pero que al menos les adelantarán un tramo del trayecto. Por lo general son las mujeres las que más realizan esta práctica pero en la isla casi cualquier persona pide botella.

Son diversas las estrategias utilizadas para lograr coger una botella, pero sobre todo son las chicas que paran las botellas para que luego se monten sus amigos o parejas. Muchos de los conductores aceptan a los compañeros de viaje aunque no estén muy de acuerdo, hay otros que prefieren seguir solos su trayecto.

Como dentro de la sociedad coexistimos con todo tipo de personas son muchos los pasajeros que se comportan maleducadamente y groseros, pero también existen los chóferes que se aprovechan de la situación, sobre todo con las chicas, sobrepasándose de los límites del respeto, aunque estos hechos son los menos frecuentes ya que los cubanos somos distinguidos por la solidaridad, el agradecimiento y la empatía.

A pesar de que la realización de esta actividad no sea exclusiva de la isla, si lo es la masividad de los botelleros/as y su diseminación y extensión por todo el país. Tal vez algunos demoren más que otros o vallan adelantando tramos pero sin dudas es la manera de transportarse de muchos ciudadanos cubanos.

Desde años atrás el gobierno creó al amarillo, que era una persona que se encargaba de parar a los conductores de carros estatales, sobre todos, para ocupar las capacidades vasías que llevaran y así ayudar con el traslado de los cubanos. Hace ya algunos años el amarillo ha desaparecido de las calles.

La realidad cubana es esta. Gracias a la solidaridad de la sociedad cubana muchos desconocidos tienden la mano a las personas que necesitan el aventón.

Escrito por | Redacción

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