Miss Cuba 1900: el primer gran concurso de belleza

Miss Cuba 1900: el primer gran concurso de belleza
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El primer certamen de belleza que se recuerda en Cuba fue organizado por el periódico artístico y literario El Fígaro en una fecha tan lejana como 1894. Aunque fue todo un éxito, las agitaciones políticas que convulsionaron al país tras el estallido independentista de 1895, impidieron que el concurso para elegir a una nueva “Miss Cuba” se repitiera hasta el año 1900.

Bajo la pregunta: “¿Cuál es la señorita más bella de Cuba?” lanzó El Fígaro su segundo certamen de belleza.

Como además de divertir, también se trataba de ganar dinero, las votaciones sólo podían realizarse a través de los cupones que, durante ocho números consecutivos, publicaría el periódico en la parte superior de su portada. Por ende, para poder votar había que, necesariamente, comprar El Fígaro. Cada cupón o boleta debía ser remitido luego, a vuelta de correo, a la dirección del periódico o ser entregado directamente en su redacción.

¿Cuál es la señorita más bella de Cuba?

El Fígaro: ¿Cuál es la señorita más bella de Cuba?

El Fígaro: ¿Cuál es la señorita más bella de Cuba?. Fuente: Todo Colección.

El gran problema del concurso – y el punto más importante en que difería esta selección de Miss Cuba de los concursos posteriores y actuales – era que no se publicaban las fotografías de las candidatas. De ahí que hoy no se conozcan los rostros de la mayoría de las señoritas que tomaron parte en el certamen.

No es posible explicar en realidad por qué los directivos de El Fígaro tomaron la decisión de no dar a conocer sus rostros. La inclusión de fotografía en las publicaciones representaba todavía algunos desafíos de carácter tecnológico. Sin embargo, contaban los medios de la época con excelentes artistas de la plumilla, capaces de reproducir hasta el más mínimo detalle con calidad exquisita.

El sentido del certamen quedaba así desvirtuado porque se reducía a una carrera entre los más pudientes y gastadores que, deseosos de alabar la vanidad de alguna diva, acumulaban cupones para obsequiarle un título de belleza.

Patrocinantes del Miss Cuba 1900

Como en las competencias contemporáneas, Miss Cuba 1900 (o Miss Habana, que para el entendimiento de la época era, básicamente lo mismo) contaba con empresas patrocinadoras que entregaban regalos a la vencedora. Así, el Palais Royal obsequiaría a la reina de la belleza con:

(…) un primoroso reloj de oro afiligranado con brillantes y esmaltes verdes, ostentando en la tapa una exquisita miniatura (…) pende de un broche que simula un trébol de brillantes y esmalte, y será acompañado de una original medalla que llevará la inscripción: El Fígaro a la Reina de la Belleza, Habana, 1900.

Para las damas de honor (aquellas que escoltaran a la ganadora en la preferencia del público… o la compradera masiva de cupones), La Estrella de la Moda de Madame Picheu regalaría:

(…) un precioso traje de tu blanco bordado de brillantes pallettes, última expresión del gusto parisién.

Se anunciaba también por El Fígaro que los mejores fotógrafos de la capital y los dibujantes estrellas del periódico estaban dispuestos a hacer los retratos de las bellezas vencedoras una vez terminado el certamen. Cinco poetas por encargo, entre los más afamados del país, les compondrían loas. Por último, un salón de lujo de La Habana abriría sus puertas para la ceremonia de coronación.

A pesar de la novedad del concurso de belleza y de lo fatuo y poco serio que significaba el proceso de selección, el certamen fue todo un éxito. El Fígaro se forró literalmente en dinero y aumentó su circulación y popularidad.

La ganadora del certamen: Silvia Alfonso

Miss Cuba 1900 - Silvia Alfonso

Miss Cuba 1900 – Silvia Alfonso. Fuente: Hojas de Prensa.

Finalmente, emergería ganadora la señorita Silvia Alfonso, descendiente de Miguel Aldama. Ella, en el último escrutinio, saldría de la tercera posición para aventajar a Margarita Mendoza y Margarita Romero, que terminaron a continuación. La Miss Cuba 1900 lograría 18.723 votos con los que aseguraría, no sólo un reloj del Palais Royal, sino también un ventajoso matrimonio con un caballero de bien. Silvia contrajo nupcias con el millonario Emilio Terry, nativo de Cienfuegos.

De Silvia Alfonso daría El Fígaro una breve semblanza con el ampuloso lenguaje de la época al dar a conocer su triunfo:

Nació para ser reina, y no pudiendo reinar sobre un pueblo, reinó sobre todos los corazones. Tiene en su augusta beldad tal expresión de soberanía, que si no hace doblar las rodillas, hace doblar las almas a su paso.

Años después, Silvia Afonso y Aldama se casaría en segundas nupcias con el italiano Conde de Manzini.

Tráigame la bandera cubana

Miguel Figueroa Miranda, en su libro Dos años de reclusión en el Vaticano cuenta una anécdota que habla del sentido patriota de Silvia Alfonso y Aldama. Figueroa sirvió en el servicio diplomático cubano en Roma, entre 1937 y 1945. Cuenta en su libro que visitó a la Condesa Manzini en su residencia, que había sido bombardeada durante la guerra. La magnífica casa en Via Cassia tenía paredes derribadas y muebles y obras de arte habían sido destruídos. Roma era un caos durante la ocupación norteamericana. Había hambre y pocos policías para evitar desmanes y saqueos.

Pero una indómita Silvia Alfonso y Aldama, con su belleza legendaría ya desaparecida, insistió en permanecer en su casa, enfrentando al peligro y las carencias. Figueroa le preguntó cómo podía ayudarla.

Silvia fue tajante al responder. Le dijo al diplomático: «Tráigame una bandera cubana».

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Escrito por: Redacción - NGM, usando información de: Archivo TodoCuba.
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