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Manatí, la sirena cubana en peligro de extinción

Aunque con su canto no engañan a navegantes ni los llevan hacia despeñaderos, Cuba también tiene entre su fauna a una especia que en varias ocasiones fue confundida con las míticas sirenas por los españoles en sus viajes de conquistas, se llama manatí y es uno de los grandes tesoros de la biodiversidad cubana, actualmente es una especie que se encuentra amenazada por la disminución que ha sufrido su población por parte de los seres humanos en los últimos años.


Sus primeros registros datan de los años 1942 cuando el propio Cristóbal Colón se aventurara en los viajes por la conquista del entonces llamado «Nuevo Mundo´´. Las razones son bien sencillas, por aquellos tiempo abundaban míticas historias entres marinos y navegantes españoles, que bastaron para que al observar en varias ocasiones la silueta del animal, afirmaran que se trataba de sirenas, afirmación que quedó sin validez alguna después de unos años.

Las primeras referencias documentadas del manatí se remontan a 1492, con la llegada misma de la expedición de Cristóbal Colón al entonces denominado “Nuevo Mundo”. La tradición oral europea de la época, unida a la llegada a lugares desconocidos, echó a volar la imaginación de los marinos que acompañaban al Almirante y que asombrados por la silueta del animal bajo el agua, no dudaron un instante en asegurar que eran sirenas, una aseveración que murió pasado el tiempo.

Su nombre científico lo encontramos en la literatura como Trichechus, y se ubica dentro de las especies pertenecientes al orden de los mamíferos, con características que lo definen como un animal acuático únicamente herbívoro aunque se han detectado algunas especies que se alimentan de los peces atrapados en las redes de los pescadores. La «vaca marina´´ como también se le llama al manatí distingue por sus dimensiones gigantescas y su desplazamiento pausado.

Sus características físicas lejos de beneficiarle la han convertido en especie fácil de capturar por pescadores clandestinos, pues su lentitud al desplazarse y su mansedumbre destacan dentro sus principales desventajas ante estos perseguidores que buscan su carne por constituir un manjar en las regiones donde habita. Ha este majestuoso mamífero lo encontramos principalmente en aguas someras tanto dulces como saladas, principalmente en desembocaduras de ríos, manglares, entre otros lugares con estas características y que además le permiten alimentarse de la vegetación que crece ahí.

Cabe destacar que dentro de otro los elementos que han contribuido a la desaparición de este espécimen esta lo raro y prolongado de su ciclo reproductivo el cual abarca primeramente cinco años para lograr la madurez sexual.

Otro aspecto que atenta contra la vida del raro espécimen, es lo alargado de su ciclo reproductivo: primero, demoran hasta cinco años en alcanzar la madurez sexual y estar listas para entonces gestar su cría por 13, proceso que pueden lograr las hembras en espacios de dos a cinco años.

Las dimensiones de estos animales varían también de forma considerable dependiendo de su edad, es así que los más pequeños al nacer pueden pesar 35 kilogramos y llegar a medir 120 centímetros mientras que en los adultos el peso varía de entre 300 y 500 kilogramos.

Son animales fáciles de reconocer además de por su tamaño por su color gris y su necesidad de tomar aire a cada 5 minutos aproximadamente a través de fuertes resoplos que se hacen notar. Lamentablemente han sido mucho los motivos que han causado que la especie casi este extinta, y en muchas ocasiones cuando se ha intentado tratar el tema para buscar soluciones viables, aparece la idea de la influencia de depredadores como el tiburón, afirmación que ha sido desmentida por la diferencia de hábitat en la que conviven ambas especies.

Aunque su número actual se reduce a los 3000 ejemplares, cabe destacar que en el caso de Cuba se viene trabajando desde el año 2002 y aun 20 años antes en la atención a programas que promueven la conservación, cuidado e incremento de la población. Si bien el resultado de este proyecto aún no da frutos significativos, ha contribuido a revertir la perdida, pesca indiscriminada y aumentar la cultura ambiental en la población en general, a tal punto que es fácil ver estos mamíferos en algunas zona.

La limitación a la pesca, el control e especies, la prohibición del uso de redes y lanchas con motores en áreas donde habitan estos increíbles animales son algunas de las medidas que desde ya se toman para proteger, y concienciar a las personas en el cuidado de esta joya del mundo marino cubano.

Escrito por | Redacción

Fuente: Ecured

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