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Los primeros cuentapropistas de La Habana con licencia

Ahora que ser trabajador por cuenta propia en Cuba es lo que está de moda, trataremos de recodar a los primeros microempresarios que confiaron en abrir sus negocios en la capital de Cuba y hasta los primeros inspectores en meter multas.


El primer barbero:

El oficio de barbero es tan antiguo que ya los egipcios lo utilizaban y para prueba miren lo pelados y afeitados que aparecen los faraones en los monumentos existentes. El Cabildo habanero, con fecha de 26 de agosto de 1552, aceptó por barbero cirujano de la Villa a Juan Gómez (en la actualidad tendría el pobre que sacar dos licencias), después de ser examinado y ser considerado maestro en dicho oficio y poseer habilidades suficientes para ejercerlo. A mi barbero si lo hubiesen examinado también, seguro lo suspendería, porque a veces ha acabado con mi pelo. Por orden del entonces Gobernador de la Isla, Gonzalo Pérez de Angulo, se prohibió que durante el tiempo que Gómez ejerciera, ninguna persona, por muy bueno que fuese en el arte de acondicionar cabellos, pudiese practicar la actividad. Con este hombre se inició en Cuba también el odiado oficio de inspector, ya que por orden de Angulo, al que sorprendieran pelando le aplicaban una multa de dos pesos oro, que se le entregarían a Juan Gómez, cada vez que los atraparan con las tijeras en una mano y el cabello en la otra.

Barbero ejerciendo en el salón Wall Street en La Habana de los años 50.

 

El primer medico particular con licencia:

En 1569 la villa de San Cristóbal de La Habana, ya próxima a cumplir su medio siglo de vida, no tenía medico ni boticario. Pero el primero que ejerció el oficio no lo hizo por su propia voluntad, al señor lo obligaron a hacerlo. Gamarra, español graduado en Alcalá de Henares en el ramo de la medicina, estaba presente en La Habana cuando el Cabildo, por ley, le informo que debía poner, a pena de ser obligado, su botica y empezar a ofrecer sus servicios a los vecinos. Este español tuvo que comprometerse a no ausentarse sin previa autorización y crear una botica en menos de un año. Se prohibió, al igual que con el barbero, que ningún otra persona ejerciera la profesión mientas Gamarra estuviese en la ciudad. Y saben una curiosidad: con este hombre también se crearon en Cuba los hoy desaparecidos seguros médicos. El Cabildo obligaba a todos los vecinos a pagar una iguala a este médico todos los meses, para sí llegaban a enfermarse pudieran ser atendidos.

Ni se imaginan que esto era un laboratorio medico ambulante, en el año 1938, en Cuba.
Vista del interior del laboratorio ambulante

 

La primera orquesta:

No se crean que vaya a hablar de salseros y mucho menos imaginar que la primera orquesta conociera el reggaetón. Los primeros en amenizar las celebraciones en La Habana fueron cuatro músicos: el sevillano Pascual de Ochoa al violón; el violinista malagueño Pedro Almendares; al clarinete los acompañaba el portugués Jacome Viceira y la negra Micaela Ginez, esclava dominicana liberta, tocaba la vihuela (instrumento parecido a la guitarra). Este cuarteto hoy estaría alegrando las tardes de los turistas por la Habana Vieja pero en su época eran altamente cotizados y siempre estaban comprometidos con alguna fiesta. Se les debía dar, además del dinero, raciones de comida y vino, y para colmo ponerles caballos para que los transportara. Vaya que se la pasaban bien, estos hoy serian como decir en Cuba: Gente de Zona.

Escrito por | Redacción

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