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Los cocotaxis, un peculiar invento que recorre las calles habaneras

Sin dudas, el Cocomóvil apareció en las calles habaneras como caído del cielo, en el momento oportuno, para saciar la sed de quienes deseaban recorrer la capital cubana, en los días que abría sus puertas de par en par a visitantes de todo el mundo.


Tan bienvenido en un caluroso día de verano como el fruto del cocotero que imita su carrocería redondeada, apoyada en el chasis de un triciclo, con un asiento cubierto para dos viajeros, sin ventanas laterales, el Cocomóvil ofrece la mayor visibilidad para un lindo paseo de día o de noche.

El pequeño vehículo rueda con igual destreza por las estrechas callejuelas del colonial centro histórico o la ancha avenida del Malecón, con toda la visión libre hacia la inmensidad del Atlántico que baña el litoral.

Su entrada en circulación ocurrió en la década de 1990, cuando Cuba decidió apostar fuerte al turismo para impulsar su desarrollo económico.

Desde entonces, aquellos curiosos vehículos, con su colorida imagen semejante a un coco amarillo con ribetes verdes, montado sobre tres rueditas, suscitan una mágica atracción en los visitantes.

Atraídos por la ventaja de ver y sentir de cerca la ciudad y su gente, casi tanto como quien la desanda a pie, los viajeros en Cocomóvil explotan sin reserva todas sus posibilidades.

Según nos explicó una conductora, el vehículo dispone de un taxímetro, pero el cliente puede alquilar sus servicios por horas y hacerse un programa a su antojo.

Más pequeños que el famoso VW Escarabajo, el Cocomóvil recorre raudo y veloz las calles de la ciudad o la autopista que conduce a las playas del este, al otro lado del túnel de la bahía.

Uno los ve incluso en la carretera suburbana que va al legendario santuario de San Lázaro en el poblado del Rincón, o camino de Finca Vigía, la casa-museo de Ernest Hemingway, en San Francisco de Paula.

Un centenar de estos Cocomóviles salen cada día a cumplir su refrescante misión, conducidos por hombres y mujeres calificados también como guías turísticos con conocimientos básicos de la historia y la cultura de la ciudad, que reciben en cursos ofrecidos por la empresa a cargo de los vehículos.

Fabricados originalmente sobre la mecánica de triciclos del modelo APE 703 de Piaggio y del APE 50, a los que posteriormente se les incorporaron otros elementos para aumentar la potencia, seguridad y comodidad, el Cocomóvil figura hoy como un genuino producto cubano, indispesable en cualquier álbum de recuerdos de una visita a La Habana.

Fruto de la colaboración entre la Empresa Narciso López Roselló, especializada en montaje de vehículos automotores, y el Instituto Superior de Diseño Industrial, el Cocomóvil acumula ya más de un cuarto de siglo de experiencias como vehículo de paseo turístico.

Diseñados para descubrir los secretos de la ciudad, su fama crece con el paso del tiempo, gracias a su alta maniobrabilidad, sin causar atascos y por su simpática figura, eficacia y respeto de la ecología, puede afirmarse que será protagonista de la celebración en 2019 de los 500 años de San Cristóbal de La Habana.

Escrito por | Redacción - AHP

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