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Lo que no sabias del Bicitaxi cubano

Este singular medio de transporte cuyo origen guarda relación con los Rickshaw, vehículos de dos ruedas, que se usaron en Japón hace más de una centuria ha derivado en nuestras isla en un peculiar vehículo que de alguna manera se ha convertido en un símbolo, cada vez más arraigado de nuestra cultura contemporánea, y por demás, en un elemento típico, que los turistas desean conocer.


Muy distinto a los diseños futuristas, a los bicitaxis eléctricos, que circulan por ciudades como Shanghái y Pekín, o como los bicitaxis der pedaleo asistido que se usan en Estados Unidos y algunas ciudades de Europa, el bicitaxi cubano se conforma por un original diseño, que no sigue una línea específica, sino que está marcado por la materia prima que se pudo recopilar para tal propósito, es por eso, que un bicitaxi puede tener en su parte trasera, ruedas de bicicleta, motor, de lada u otro auto ligero, etc, asientos de ómnibus, o tapizados, de un auto ligero, lo que le aporta al vehículo cierta distinción, y lo hace preferido sobre los demás.

Por lo general todos conservan el timón propio de la bicicleta, aunque muchos prefieren los volantes redondos, ya sean de autos, camiones, o en algunos casos muy específicos, hasta de cochecitos de juguetes. El freno, aún no está definido, puede ser de mano, de pie, o mediante alguna palanca instalada en el cuadro, en fin, puede encontrarse en cualquier lugar.

Llama la atención el eficiente sistema de audio que todos poseen, basados en una batería que se instala bajo el asiento de los pasajeros, suministrando la energía necesaria para alimentar las bocinas, que proyectan música de manera continua, alegrando al viajero, aunque a veces la calidad del sonido no sea la óptima.

Pero lo más singular de estos vehículos consiste en la decoración, pues el mismo es adornado con una serie de dibujos tales como llamas, carabelas, letreros de veneno o DANGER y finalmente, sobre su techo o en la parte trasera del asiento, encontramos carteles como ¡El malcriao!, ¡El animal!, ¡La Masacreeee!, cuyo sentido da ganas de salir corriendo, pero si miramos el conjunto, cada letrero, junto a la curiosa forma de ser del cubano aporta un significado diferente, una picardía inusual, atrayendo así la atención de los turistas.

Escrito por | Redacción - NGM

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