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Leprosorio de San Lázaro, pionero en la lucha contra la lepra en Cuba

El origen del Leprosorio de San Lázaro es una institución de salud que se remonta al siglo XVII, cuando le sirvieron de sede algunos bohíos construidos en la Caleta de Juan Guillén, luego conocida como Caleta de San Lázaro, en la zona extramuros de la ciudad.


Ante la situación deplorable en que se encontraban los enfermos de lepra, el capellán del hospital presbítero Juan Pérez de Silva y el doctor Francisco Teneza se dirigieron al Rey de España, Su Majestad Felipe V, pidiendo ayuda para que se les diera a estos, un lugar donde fueran mejores atendidos.

Fue así como por real cédula fechada el 19 de junio de 1714, el rey Felipe V, ordenó la fundación oficial del Real Hospital de San Lázaro, y, con tal propósito dispuso buscar las vías para obtener ingresos con destino a su edificación y mantenimiento. Por lo que en el año 1781, terminó de construirse el leprosorio, que contó de dos plantas, con un frente monumental que sirvió de fachada a una iglesia, ubicada al centro de la edificación.

Pacientes recuperados que viven y trabajan en las casas matrimoniales que, en determinados casos, otorga el hospital.

Sin rumbo fijo…

El hospital cambió de lugar en varias ocasiones por diversas causas: tormentas y ciclones que arruinaron las débiles estructuras, su destrucción como consecuencia de la Toma de La Habana por los ingleses, y la falta de financiamiento para mantenerlo. Pero la que más influyó en los cambios de lugar fueron las continuas quejas de los vecinos, que veían en los enfermos de lepra, una fuente de contagio que ponía en peligro sus vidas, este propósito estuvo liderado por el gobierno y los representantes de los poderosos propietarios urbanos que amenazaban con detener sus inversiones en la zona del Vedado, -en pleno desarrollo- si no se sacaban de allí a los enfermos de lepra.

A finales de la primera década del siglo XX comenzó a pensarse en la posibilidad de ubicar el hospital y la iglesia en alguna finca o lugar distante del centro de la ciudad. Después de un duro batallar y gracias a la Junta de Patronos y a las autoridades sanitarias y de beneficencia, se aprobó su instalación en la finca Dos Hermanos, en Rincón, municipio de Santiago de las Vegas.

El 26 de diciembre de 1916, se les informó a los enfermos que serían trasladados para el lazareto de Mariel, lo que dio lugar a violentas escenas. Finalmente los enfermos tuvieron que abandonar su antigua morada, no sin antes recibir el compromiso de que serían llevados a Rincón una vez concluidas las obras del nuevo leprosorio. Mientras las obras en Rincón avanzaban, los enfermos fueron trasladados a Mariel y alojados en míseras barracas que el gobierno español había utilizado para cuarentena de inmigrantes y tropas, sin que tuvieran las condiciones mínimas para la existencia de seres humanos.

Hermana de la Caridad, misión religiosa que apoya en la recuperación de los enfermos.

El destino final

El 26 de febrero de 1917, sin medios adecuados de transporte; en carretas, planchas y ambulancias de madera tirada por caballos, los enfermos fueron trasladados al hospital de Rincón a medio construir lejos de la ciudad y sin recursos de ninguna clase. El hospital consistía en unos cuantos pabellones aún sin terminar, en pleno campo cenagoso, sin agua, sin luz eléctrica, sin calles, sin enfermería, y sin alojamiento para las religiosas. Para terminar las obras, por Ley de 31 de julio de 1917, se emitieron treinta millones de pesos en bonos de empréstitos, aunque la existencia del leprosorio siguió dependiendo de la contribución pública y donaciones de los creyentes. Después de tantas vicisitudes, los pabellones quedaron terminados y los enfermos, definitivamente alojados. La instalación contó con 42 edificaciones, de ellas 13 destinadas a los pacientes, y el resto para la administración, el hospedaje de las religiosas, la iglesia y otros menesteres.

A partir de los años 60´s del pasado siglo se incrementó el personal médico y de enfermería, y ya para 1975 este centro contaba con un experimentado equipo de dermatólogos especializados en el tratamiento de la enfermedad. En la Conferencia Nacional para el control de la lepra, celebrada en 1962, se acordaron las medidas necesarias para abolir de toda la documentación oficial los lacerantes términos lepra y leprosos; uno de los primeros pasos dados para cambiar el significado de una enfermedad de histórico rechazo social.

Fachada actual del Hospital Especializado Dermatológico Guillermo Fernández Hernández-Baquero, conocido como Leprosorio de San Lázaro.

En la actualidad, el hospital no atiende solo a pacientes con este padecimiento, sino que presta servicios más amplios a enfermos afectados en cualquier especialidad de dermatología, ya sea psoriasis, pie plano, lupuseritematosos, dermatitis crónica o aguda, intoxicación y otras.

Actualmente, no hay ningún enfermo activo en el casco histórico del poblado de Rincón. Únicamente habitan pacientes curados, los que padecen la enfermedad, permanecen ingresados en el hospital, donde reciben el tratamiento adecuado. En el curso de su visita por Cuba en enero de 1998, el Papa Juan Pablo II, recorrió el hospital dermatológico, donde departió con el personal médico y reconfortó a los pacientes.

Escrito por | Redacción

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