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La triste historia de Milagros Guerra, la mujer pez cubana que no se atreve a salir a la calle

Milagros Guerra tiene casi 60 años y todavía le queda mucho por sufrir. Completamente ciega y desfigurada, habita una casa en penumbras. No culpa a nadie de su situación ni se compadece a sí misma. Ha aprendido a aceptar las cosas como son y ya.


Nació en 1959 en la “aldea maldita” de Guaracabuya. Enseguida le diagnosticaron ictiosis, una rara condición que provoca que la piel se reseque y forme escamas como las de los peces. También nació con los párpados “al revés” y sin un pelo en el cuerpo.

Los vecinos culparon de la desgracia de la niña a la madre por libertina y lujuriosa. Para proteger a su hija de los comentarios crueles la mujer nunca la dejó salir de la casa; y aunque Milagros no tenía ninguna limitación intelectual no pudo asistir a la escuela ni tener amigos. Hasta el año 2010, la única prueba de su existencia era la tarjeta de menor que le habían entregado al nacer.

Nació en 1959 en la “aldea maldita” de Guaracabuya

Bruno, uno de sus hermanos supone que la ceguera de Milagros se debe a que padece de cataratas; pero ni él ni ninguno de los otros hermanos se atreven a llevarla al médico. Afirma que asusta a los niños y que a los doctores tampoco les agrada. Así que Milagros continúa en su mundo de oscuridad en un barrio perdido de Guaracabuya.

A pesar de su delicada condición los funcionarios del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social le retiraron la ayuda que recibía porque no clasificaba para recibir “gratuidades”. Según estos señores, como su hermano Lázaro, que tiene retraso recibe una pensión y ambos viven bajo el mismo techo es más que suficiente.

A duras penas, su hermano Bruno consiguió que le pasaran a su hermana 240.00 pesos de la pensión de su padre y todos los domingos la visita para llevarle algo de comida que Milagros cocina en la penumbra. Es el único que se ocupa de ella.

Completamente ciega y desfigurada, habita una casa en penumbras

Milagros afirma que lo único que desea en el mundo es recuperar su vista para recobrar su independencia y poder vivir un poco mejor; porque ya bastantes cosas la ha quitado el destino.

Escrito por | Redacción

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