La triste historia de Enrique, el recogedor de latas

La triste historia de Enrique, el recogedor de latas

Para la nomenclatura oficial, Enrique es un “recolector de materias primas”. Para los habitantes de La Habana, menos dados a los eufemismos, es un pobre mendigo que recoge latas. A sus 71 años de edad se agacha entre 300 y 400 veces al día para recoger los envases de aluminio vacíos que se encuentra a su paso. Cuando tiene su saco lleno se sienta sobre el contén con una piedra y las aplasta una por una para poder venderlas y ganarse unos pesos en las casas que compran materias primas.

No siempre se dedicó a hurgar en la basura en busca de sustento. Quince años atrás trabajaba en el cuerpo de Guardafronteras, pero sufrió un accidente en un barco y el Estado lo peritó con una chequera de 200 pesos al mes (ocho dólares).

Como Enrique vivía con su anciana madre y esta dependía de él ni podía soñar en vivir con 200.00 pesos, así que averiguó cómo funcionaba el “negocio” de las latas y en él lleva más de diez años.

Desafortunadamente para él, para los pobres no existe buen negocio. Antes el Estado les pagaba a 12.00 pesos el kilógramo; pero poco a poco fueron bajando hasta llegar a apenas 8.00. La culpa, según Enrique es de un tipo que en un programa de televisión acusó a los recogedores de latas de ganar más que un maestro o un enfermero. Entonces el Gobierno, en vez de subir el salario de los maestros y los enfermeros buscó la fórmula para que los recogedores de latas ganaran menos.

Enrique trabaja doce horas al día, siete días de la semana. En dependencia de la temporada puede conseguir unos 50 kg de latas en 15 días (unos 800 pesos al mes), con los que mantiene a su esposa y a su hijo de 35 años.

Su madre falleció a los 105 años de edad. En agosto, Enrique irá a visitarla al cementerio. Si ese mes hay buena recogida de latas, quizás pueda llevarle también flores.

.Fuente: OnCuba

Escrito por: Redacción.
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