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La tragedia del Sánchez Barcaíztegui, el crucero español que se hundió a la entrada de la bahía de La Habana

Una de las tragedias navales menos conocidas entre las que ha ocurrido en Cuba a lo largo de su historia es el hundimiento del crucero español Barcaíztegui en la entrada misma de la bahía de La Habana.

El buque de guerra, que servía de enlace entre las escuadras españolas, se hundió en la noche del 18 de septiembre de 1895 al ser embestido accidentalmente por el mercante Conde de Mortera.


El hecho ocurrió a la vista de los estupefactos transeúntes que a esa hora tomaban el fresco cerca de la entrada de la rada habanera. El Sánchez Barcaíztegui que salía de la bahía quedó completamente a oscuras por un accidente y trató de avisar mediante señales sonoras de su presencia al Conde de Mortera que en ese momento se acercaba a la entrada del puerto.

Por razones que nunca han quedado esclarecidas los oficiales del mercante no comprendieron las señales del Sánchez Barcaíztegui y así se produjo el siniestro.

De los 150 tripulantes que formaban parte del buque de guerra fallecieron 31, algunos ahogados y otros víctimas de los tiburones que en esa época aún abundaban en la bahía de La Habana.

Entre los fallecidos en el accidente se contaron el capitán del crucero Francisco Ibáñez y el Contralmirante Manuel Delgado Parejo, comandante del apostadero de La Habana. El capitán Varela murió heroicamente al perpetuar la tradición marina de quedarse a bordo del buque hasta su último instante.

Durante el juicio que se siguió al capitán del Conde Mortera por el trágico accidente este alegó que en ningún momento había visto al Sánchez Barcaíztegui y que no había comprendido las señales de alertas lanzadas por el buque de guerra para alertar su presencia.

En el momento del hundimiento en la caja de caudales del Sánchez Barcaíztegui se hallaban 66 000 monedas de oro que por muchos años constituyeron un mito de la arqueología subacuática cubana, pues se consideraba que se habían perdido con el hundimiento del buque.

Mas, hoy se conoce que la pequeña fortuna fue rescatada por los buzos del Real Arsenal de La Habana poco después del naufragio.

Escrito por | Redacción - AHP

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