La Plaza de las Ursulinas: Un espacio morisco en La Habana

La Plaza de las Ursulinas: Un espacio morisco en La Habana
© Findery

El Palacio o plaza de las Ursulinas destaca por un estilo arquitectónico morisco que se asemejan a La Alhambra granadina.

Todavía hoy, lamentablemente en ruinas, despierta el interés de los transeúntes por su belleza.

Su aparición en la geografía habanera está vinculada a la llegada de monjas ursulinas de Luisiana a la villa de San Cristóbal de La Habana.

La hermanas que habitaban el convento en el año 1804, además de vivir allí, oficiaban en la  iglesia e impartían educación a las mujeres.

Años antes del arribo de las ursulinas, la plazuela era un espacio público importante donde se anudaban las relaciones de La Habana intramural y extramural.

El espacio era un punto de conexión entre la Puerta de Tierra, en la muralla, las áreas de cultivo y los habitantes de las afueras de la urbanización.

 plaza de las Ursulinas,

El Palacio de las Ursulinas destaca por su estilo arquitectónico morisco que recuerda los detalles de La Alhambra granadina. FUENTE: flickr.com

Con las monjas, el lugar adoptó el nombre de la congregación: Plazuela o Plaza de las Ursulinas.

En 1863 con la demolición de las murallas, La Habana del siglo XIX cambió su centro hacia esa zona.

La barriada se tranformó con el surgimiento de palacetes como el de la Marquesa de Villalba y el que ocuparían sucesivamente la Havana Electric Railway Light and Power Company y la Compañía Cubana de Electricidad.

Sin embargo, su edificio más significativo es el ahora ruinoso Palacio de las Ursulinas, inspirado en la Mezquita de Córdoba. 

El ingeniero José Toraya, adepto al estilo neomudéjar proyectó en 1913 la fachada, con los elementos más representativos de las construcciones moriscas.

Plaza. FUENTE: CubaConecta

Al lado del palacio de las monjas, en dirección a la calle Sol, otras dos construcciones (una de ellas un ya desaparecido cine) respetaron el estilo del edificio y asumieron una decoración de filiación mudéjar.

Luego el estilo se expandió como pólvora por la ciudad, un ejemplo son los apartamentos del Paseo del Prado, del mencionado arquitecto y los jardines de la fábrica de cerveza La Tropical.

Este fenómeno arquitectónico, creció hasta la crisis económica del 1921. 

Sin embargo, ni el paso del tiempo, ni el descuido, han podido borrar del todo las huellas de estos edificios que hoy le dan diversidad y un toque pintoresco a la capital de todos los cubanos.

Plaza Ursulinas. FUENTE: Minube

Escrito por: Redacción - LB, usando información de: cubaconecta / Julie A..
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