Todo sobre la industria azucarera cubana: El central Santa Lutgarda

Todo sobre la industria azucarera cubana: El central Santa Lutgarda

El central Santa Lutgarda, situado en Mata, Cifuentes, antigua provincia de Las Villas era, en 1958, el número 107 del país por su capacidad de molienda que ascendía 210 000 @ de caña diarias. Tenía un rendimiento industrial en la media del país, daba empleo a 2 000 trabajadores durante la zafra y controlaba 530 caballerías de tierra.

Se fundó en 1859 por Elías López Silveiro, abuelo de los siete hermanos López Oña, que fueron sus últimos propietarios durante la República. Elías López, que había sido propietario de una gran casa comercial en Sagua la Grande, lo había fundado con el producto de un extenso platanal que se encontraba el gran valle donde se construyó el ingenio. En 1872 fue destruido por las fuerzas del Ejército Libertador cubano comandadas por el general Carlos Roloff que le aplicaron la tea. Finalizada la Guerra de los Diez Años fue reconstruido, revalorizándose mucho con la llegada del ferrocarril a sus áreas cañeras.

José Manuel López Silvero Veitía lo heredó en 1895 a la muerte de su padre y lo mantuvo hasta 1920 en que pasó a manos de sus siete hijos, los ya mencionados hermanos López  Oña.

Según el Portafolio Azucarero, en 1913 el ingenio sembraba la variedad cristalina, sin emplear ni fertilizantes, ni regadío, como era costumbre en la época. Para el transporte se servía de la red de ferrocarriles públicos, pues apenas contaba con un kilómetro de vía privada para entroncar con las líneas de la Cuba Central.

El central Santa Lutgarda en 1913

Su maquinaria se componía entonces de un balanceador sistema Vilá y una desmenuzadora, seguidos de un juego de tres trapiches dos defecadoras de 5 000 galones y 14 de 1 000 galones. Contaba con un evaporador de triple efecto de 4 000 pies de superficie calórica; tres tachos de punto con 5 00 sacos de cabida; 16 cristalizadores abiertos de 100 sacos cada uno; doce centrífugas y una batería de calderas con 1 800 caballos, compuesta de seis multitubulares en tres hornos.

En 1958 lo presidía José López Oña, el menor de todos los hermanos; Juan el vicepresidente y administrador general; José Elías López Silveiro (hijo de Josefa, otra de los hermanos propietarios), el secretario; Carlos el tesorero, Enrique el vicetesorero. Como directores fungían Carmen, la primogénita; María Josefa y Enrique López Oña Morales, hijo de Enrique (otro de los siete hermanos).

El central se abastecía de alrededor de 350 caballerías de tierras propias, de 41 arrendadas y de 151 de colonos libres. Sus cañas eran, en un 64 % de la variedad POJ – 2878 y el resto de la CO – 233. La gramínea rendía entre 40 000 y 45 000 @ por caballería.

Según la Comisión Técnica Azucarera, en 1951 sus costos eran de $16.05 por cada saco de 352 libras, muy por debajo de la media del país que era de $17.87 y sus activos totales se valoraban en $2 303 835.

Tras el triunfo de la Revolución Cubana de 1959 el central fue expropiado por el nuevo Gobierno de la Isla que lo renombró como Central El Vaquerito, en homenaje de un capitán del Ejército Rebelde caído durante la batalla de Santa Clara.

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