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Kety, la cubana que es técnica de electrocardiogramas, pero tiene que trabajar al salir del hospital como peluquera para sobrevivir

Cuando termina su turno en el Cardiocentro de Santa Clara en el centro del país, Kety se dirige a su segundo trabajo en el “Valle de la Beraca” la peluquería que administra como cooperativista en la ciudad. Allí pone extensiones y atiende a más de 30 personas, sin importar que no haya agua o falte la electricidad. Casi siempre está hasta mucho más de pasadas las 7:00 ó las 8:00 de la noche, pero no le importa.


Esta joven cubana estudió Comunicación Social, pero tuvo que dejar la carrera por problemas personales. Sin un título universitario en el bolsillo creyó que todas las puertas del mercado laboral se le cerrarían pero decidió “echar para adelante”. Pasó cursos de secretaria, de masaje estético y, finalmente, consiguió colocarse con técnica de electrocardiogramas en el Cardiocentro de Santa Clara.

Como el salario no le alcanzaba para vivir, arreglaba uñas en su casa cuando terminaba la jornada laboral y así fue ascendiendo hasta llegar a lo que ella llama las “Grandes Ligas”, una peluquería en el mismo centro de Santa Clara que decidió fundar en cooperativa con otras siete amigas.

Kety consiguió colocarse con técnica de electrocardiogramas en el Cardiocentro de Santa Clara

Desde entonces sólo sueña con agrandar su negocio; pero la ausencia de insumos es un desafío demasiado grande que la ha hecho retroceder una y otra vez, pues (al tratarse de una cooperativa) suele utilizar los productos que se comercializan en Cuba que escasean a menudo y no son de la mejor calidad.

A diferencia de la mayoría de los que inician emprendimientos en el sector privado y cooperativo Kety no ha abandonado su empleo estatal. En el hospital donde trabaja la llaman La Generala, un apodo que no le gusta pero que le pusieron porque la vez que pidió vacaciones en el Cardiocentro todo comenzó a ir mal en su departamento, al punto que se volvió casi imprescindible.

Cuando decidió volver y asumir dos trabajos, todo el personal del hospital se lo agradeció y eso la hizo sentir muy bien, reconocida, saber que lo que hacía valía la pena.

Kety se dirige a su segundo trabajo en el “Valle de la Beraca” la peluquería que administra como cooperativista en la ciudad

En ocasiones los horarios le chocan, pero busca la forma de compaginarlos. Para ello se apoya en sus compañeros y trabaja hasta la hora que sea necesario. Por ahora ni se plantea dejar uno de los dos, esta sui géneris mujer que trabaja para el Estado y para ella misma.

Fuente: El Toque

Escrito por | Redacción

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