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Havana Special: una ruta ferroviaria entre Estados Unidos y Cuba

Pese al florecimiento que ha tenido el turismo norteamericano en Cuba, lo cierto es que los viajes de estadounidenses hacia la Isla datan de mucho tiempo atrás. Si bien esta cifra disminuyó a partir de 1959, hasta volver a incrementarse en el último par de años, durante la primera mitad del siglo XX el archipiélago fue uno de los principales destinos escogidos por los vacacionistas del norte.


Por aquella época, un empresario norteamericano llamado Henry Flager, hizo realidad el sueño de conectar los Estados Unidos con Cuba, mediante un viaje directo. Para él, el trayecto en tren de un país hacia otro, separados por el mar, no era imposible, y materializó este sueño mediante la ruta conocida como Havana Special.

La travesía entre Nueva York y Santiago de Cuba duraba dos días y diez horas, pero era una aventura que merecía la pena. Tanto mercancías como pasajeros partían de la urbe neoyorquina hasta Cayo Hueso, gracias a la extensión de las vías ferroviarias, de isleta en isleta, que el propio Flager hizo posible. Este viaje tenía una duración de dos días. Posteriormente, los pesados vagones de ferrocarriles eran transportados hacia enormes ferry-boats, que emprendían el trayecto de diez horas hasta Santiago de Cuba.

Ello permitió que la Isla recibiese, cada año, a miles de turistas norteamericanos, que además de mostrarse deseosos por conocer el territorio nacional, se aventuraban en una travesía marítima, sin tener que abandonar su tren. Fue a esta hazaña de la ingeniería civil que Constantino Ribailagua, entonces propietario del bar Floridita, dedicó su trago Havana Special: uno de los diez mejores cocteles de Cuba.

Sin embargo, una hazaña de tal magnitud requirió siete años para materializarse. Para cumplimentarla, fueron empleados acero y cemento alemanes, así como madera cubana. Se calcula que estuvieron trabajando 4000 hombres de forma simultánea. Además, las obras se vieron entorpecidas por el paso de tres ciclones, que causaron la muerte de 200 empleados.

A esto es necesario sumarle que, por razones que se desconoce, el primer ingeniero que asumió la labor enloqueció, y el segundo –que la finalizó- jamás pudo retomar su profesión.

Pese a todos los obstáculos e inclemencias del tiempo, el 22 de enero de 1912 fue inaugurada la ruta “ferroviaria” que unía Estados Unidos y Cuba. Ese mismo día, Henry Flager partió hacia La Habana, con el fin de promover su innovadora empresa.

Veintitrés años más tarde, el 2 de septiembre de 1935, la estructura de esta emprendedora ruta se vio dañada por un huracán de categoría cinco. Producto a ello, los propietarios del Havana Special vendieron los restos al gobierno de la Florida. Esto permitió que, en 1938, se trazasen las carreteras que unen los cayos floridanos.

Desde los tiempos de Havana Special, los ferry-boats dejaron de transportar vagones de ferrocarril, y los sustituyeron por automóviles, por lo que la conexión entre ambas orillas no se perdió. En 1959, el ferry proveniente de Cayo Hueso fue suspendido. De Harry Flager se conserva un busto en dicho islote, mientras que de Havana Special, además del trago que creó Constante, solo queda el nombre.

Por: Talía Jiménez Romero

Escrito por | Redacción

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