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Esta es sin dudas la escultura más famosa de Ciego de Ávila

Si te hablan de Ciego de Ávila, tu mente seguro recrea la escultura conocida como el Gallo de Morón, ubicada en el municipio del mismo nombre.


Pocos conocen que la pieza es homónima de una española de la ciudad de Sevilla y que detrás esconde una leyenda.

La historia cuenta que en el lejano año 1500 se dividieron en dos bandos los vecinos y se libraron varias competencias para ver quien ganaba. La Cancillería de Granada envió un juez con fama de matón, para poner orden, que repetía siempre «donde canta este gallo no canta otro».

Los vecinos hartos de la expresión decidieron jugarle una encerrona, lo dejaron desnudo. Por tal razón nació el popular refrán:   «Te vas a quedar como el gallo de Morón, sin plumas y cacareando».

Esta leyenda pronto llego a la Isla y la tradición se trasladó al poblado avileño de Morón, por llevar este el mismo nombre del pueblo donde se desarrollaron los acontecimientos referidos. Desde ese momento el gallo se convirtió en el símbolo de la ciudad, pero a diferencia de su colega en España, este siempre ha tenido plumas.

A mediados de la década del 50 surge la idea de erigir un monumento al Gallo. Aprovechando este sentimiento legítimo de los moronenses hacia su símbolo, los politiqueros de la época se apropiaron de la idea y concibieron la construcción del monumento.

Si te hablan de Ciego de Ávila, tu mente seguro recrea la escultura conocida como el Gallo de Morón, ubicada en el municipio del mismo nombre. -esquinas.com

La obra fue inaugurada el 11 de septiembre de 1955 por el propio Presidente de la República, Fulgencio Batista. Después del primero de enero de 1959  un oficial del Ejército Rebelde acompañado de otras personas arrancó en la madrugada del 6 de febrero de 1960.

Al día siguiente cientos de pobladores tomaron el símbolo y lo colocaron nuevamente en su pedestal, organizándose una enorme manifestación de protesta. Tuvo que pasar casi veinte años

Después de veinte años, en 1982 el símbolo de Morón fue colocado nuevamente en su pedestal, pero esta vez materializado en una hermosa escultura de los autores Rita Longa y Armando Alonso, autor este último del primer gallo.

Escrito por | Redacción - NGM

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