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Droguería Johnson, el genial museo farmacéutico que reluce restaurado en La Habana Vieja

Para las personas que pasan por la calle Obispo desde hace más de una centuria es muy normal pasar por el frente de un inmueble con chaflán esquinero, peculiar por sus grandes vitrinas empotradas a la fachada, y letreros dorados que anuncian: Farmacia Droguería Johnson.


En sus orígenes esta instalación estaba destinada a la preparación, conservación y dispensación de medicamentos. Esta es una de las cuatro instituciones cubanas de su tipo que se conservan y una de las que forman parte de la red de Museos de farmacia de la Oficina del Historiador de la Ciudad.

En sus orígenes esta instalación estaba destinada a la preparación, conservación y dispensación de medicamentos

Los dueños originales fueron Manuel Johnson Larral de (1860-1922), Teodoro (1884-1961) y Carlos Johnson Anglada (1887-?); y Margarita Johnson Chufat (1919-?), quienes por varias generaciones ocuparon un lugar relevante en la enseñanza universitaria y en las investigaciones de las ciencias farmacéuticas en Cuba.

Esta es una de las cuatro instituciones cubanas de su tipo que se conservan

Se cuenta que la tradición comenzó por Johnson Larralde que poco tiempo después de haberse graduado como Doctor en Farmacia por la Universidad de La Habana funda su propio establecimiento en la década de 1880. Diez años más tarde este era uno de los más reconocidos de La Habana constatado así por el gremio farmacéutico. Además de elaborar y expedir medicamentos, sus laboratorios funcionaban como centros prácticos docentes.

Varios miembros de la familia Johnson, entre ellos los hijos de Manuel: Teodoro y Carlos se formaron aquí como farmacéuticos. El primogénito compartió con su padre la dirección del establecimiento a partir de 1907, el que desde entonces se desarrolló con mayor rapidez y prosperidad económica. Mientras que a Carlos, su doble formación: farmacéutica y jurídica le permitió ejercer, entre otras funciones, la de asesor legal de la droguería durante tres décadas: 1930-1960.

Forma parte de la red de Museos de farmacia de la Oficina del Historiador de la Ciudad.

La hija de Carlos, Margarita Johnson Chufat, se graduó en 1944 de Doctora en Farmacia en la Universidad de La Habana, siguiendo la tradición familiar. Sus estudios acerca de las vitaminas despertaron el interés internacional, por lo que fue invitada a continuarlos en una universidad norteamericana en 1956, a donde marchó para no regresar a Cuba.

Considerada como una de las farmacias más prestigiosas de la época la Farmacia Johnson ofrecía efectivos insecticidas y desinfectantes; comercializó productos biológicos, apoterápicos y químicos, sueros y sulfás; la calidad de su perfumería, entre las que destacan las aguas de lavanda, verbena y violeta, además de sus productos farmacéuticos, como los aceites y elíxires del complejo B.

Escrito por | Redacción

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