fbpx

Descubre la historia del guajiro de Pinar del Río que tiene un rebaño de “vacas bonsái”

A los ganaderos nos les gustan las reses enanas. De hecho todos los cruzamientos desde que se domesticaron estos animales hace miles de años han estado enfocados en lograr ejemplares más grandes, que produzcan más carne y más leche. Por eso sorprende que un productor de Cuba se empeñe en lograr que nazcan vacas tamaño bonsái… de “patio o jardín, como también las llaman.


Tras más de tres lustros experimentando con sus reses, Raúl Hernández, un campesino cubano de San Juan y Martínez en Pinar del Río está convencido de que ha dado con una nueva raza de vacas enanas que no superan los 60 centímetros de altura en la adultez.

Muchos no están de acuerdo con él y lo ven como un excéntrico que ha perdido el tiempo en malograr la raza en vez de mejorarla; pero Hernández no está de acuerdo y expresa que mientras más pequeño sea el animal, más resistente es, menos alimento consume, menos espacio ocupa y es más fácil de cuidar y de ordeñar. Además, asegura, que la producción de leche por animal no está relacionada con el tamaño de este.

Muchos no están de acuerdo con él y lo ven como un excéntrico que ha perdido el tiempo en malograr la raza en vez de mejorarla

La idea de crear una raza de “vacas bonsái” empezó a rondarle por la cabeza al pinareño en la década de 1970 cuando se agenció un par de vaquitas enanas que iban a ser mandadas al matadero, pues se consideraban inútiles. Con ella comenzó sus experimentos y muchos años después cree haber “reducido científicamente” el tamaño de los rumiantes.

De los descendientes de estos dos primeros animales se formó el rebaño de “vacas enanas” que muestra orgulloso en su laboratorio de su finca Santa Isabel. Los primeros ejemplares medían 130 centímeros; pero, a través de los cruzamientos, ha conseguido que los que nacen hoy no sobrepasen los 80. Sin embargo, Hernández no está conforme, pues su objetivo final es lograr que sus vacas no sean más grades que un chivo común.

El principal problema es que ni las autoridades de la provincia, ni los ganaderos, ni el Consejo Científico de Pinar del Río están de acuerdo con él e insisten en que “de ninguna manera” ha logrado una “raza nueva”; sino una degeneración de sus ejemplares por medio de la selección y los cruces consanguíneos.

La idea de crear una raza de “vacas bonsái” empezó a rondarle por la cabeza al pinareño en la década de 1970

Sin embargo, a este guajiro científico no le importa lo que digan los expertos y el va a lo suyo; convencido de que un día lograrán ver las ventajas de tener rebaños de vacas bonsái.

Fuente: On Cuba

Escrito por | Redacción

Patrocinado por: Pacotillas - Envíos a Cuba