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Algunos datos que quizás no conocías sobre la palma de corcho de Cuba

De la palma de corcho, joya de nuestra flora, quedan solo unos pocos centenares de individuos en las cercanías de Consolación del Sur y de Viñales. Su área natural se extiende desde San Diego de los Baños hasta Sumidero, en la región más occidental del mayor archipiélago antillano.


Se trata de uno de los últimos representantes de las Cycadidae, que contaba en la Era Mesozoica, hace 200 millones de años, con decenas de miles de especies.

Se considera que la tercera parte de la flora de ese período estaba constituida por plantas de esta familia. Las pocas decenas que la componen actualmente se distribuyen en nueve géneros.

Para mortificación de los taxónomos, la asignación a esta planta, tanto del nombre vulgar como del nombre científico fue desafortunada. La denominación de “palma de corcho” no responde a la realidad, ya que ni es palma (pertenece a una familia muy alejada de las palmáceas), ni de corcho. El nombre genérico Microcycas fue también infeliz, porque no tienen nada de pequeñas, alcanzan más de 10 metros de altura.

Muchos botánicos se detienen conmovidos delante de este superviviente de la época de las cicadáceas, y se preguntan: “¿Cómo, por qué vías, en el tiempo, esta maravilla ha llegado hasta nuestros días?; ¿Cuál es su verdadero lugar en el mundo de las plantas?”.

Los científicos no han encontrado todavía respuestas a estas interrogantes. Mas, quienes amamos y protegemos el planeta, nos conformamos con visitarlas, mirarlas, admirarlas, y sentir orgullo de que, por una causa u otra, estas rarezas de la naturaleza hayan decidido vivir entre nosotros.

Escrito por | Redacción

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