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Check Point, la tienda de los emprendedores cubanos que busca aprovechar la fiebre del anime en la Isla

Dice Reinaldo Almanza, dueño de Check Point que en Cuba existen ya tantos jóvenes otakus como rockeros, mikis y reparteros. De ahí que tanto él, como su amigo, Jesús Yáñez no les hayan temblado los bolsillos a la hora de abrir la primera gran tienda de artículos anime en Cuba.

Allí ofertan todo tipo de mercancías relacionadas con la cultura del manga y el anime a la que cada vez más jóvenes de la Isla se suman a través de las series animadas japonesas que pasan por la televisión o circulan en el paquete semanal.


En Check Point, un pequeño bazar en el municipio habanero del Cerro, se pueden adquirir figuras de acción a escala de personajes de One Piece, Naruto o Astroboy, junto a disfraces y todo tipo de accesorios relacionados con el ánime.

Explica Reynaldo que la idea de lanzar tan peculiar negocio no fue producto de la casualidad o la improvisación:

Llevamos años metidos en el universo generado por la industria del anime. Otaku, rarito en japonés, alude a las personas que, sin importar la edad, desarrollan una adicción por estas historietas en todas sus expresiones: cómics, series de televisión, películas, videojuegos, etc. La primera traba a la hora de montar el negocio fue la imposibilidad de sacar una licencia como lo que realmente somos una tienda. La solución fue reconocer a Check Point, como una marca propia, ante la Oficina Cubana de la Propiedad Industrial (OCPI) y obtener una licencia de artesanos. Tenemos permiso para fabricar y vender pines, collares, jarras, llaveros, adornos, pisapapeles, etc. De ahí que nos veamos obligados a producir algunas de estas cosas, todos con motivos anime, pero que en realidad no son el fuerte de nuestra línea de mercado”.

Anime en Cuba

La influencia del anime en Cuba es mucho más antigua de lo que algunos creen. Algunas películas del género fueron verdaderos éxitos de taquilla en la década del 70 y cayeron como maná del cielo para los pequeños en medio de los animados de Europa Oriental.

Algunos animes como Voltus V, proyectados en Cuba en la década de 1980, se considerán hoy series de culto
Algunos animes como Voltus V, proyectados en Cuba en la década de 1980, se considerán hoy series de culto

Luego, en los años 80, llegarían películas y series como Voltus V y Ulises 31 que marcaron a toda una generación y sobre las que existe casi un culto en Cuba.

Sin embargo, poco a poco el anime fue desapareciendo de las pantallas de cine y televisión en Cuba y un silencio cayó sobre el género por muchos años.

A su rescate vino X Distante, un programa del entonces novedoso Canal Habana, que a lo largo de muchos años ha pasado por la televisión cubana lo mejor de la historia del anime japonés.

Otra vía por la que se ha expandido en Cuba la animación japonesa es el paquete que, semana tras semana, hace llegar a los hogares cubanos más de 10 GB de este material, clasificado en películas, series en transmisión y series finalizada.

Como en todo: Prejuicios

Muchos  en la Isla no ven todavía con buenos ojos que adultos y jóvenes se disfracen como personajes de anime o coleccionen figuritas de acción:

“Nos llaman: viejos adictos a los muñequitos chinos – se lamenta Reynaldo – Somos mucho más que eso. Somos la expresión de la cultura Otaku, expandida a nivel internacional. Una comunidad de personas que incorpora la sabiduría de estos animados a su modo de vida. Existen Otakus a los que les gusta coleccionar objetos mangas. Otros visten como su personaje favorito. Estos últimos son los Cosplayer, de Cosplay (del inglés cost play, juego caro). Los Mangakas, por ejemplo, dibujan y escriben mangas, y así pudiera citarte otras tantas manifestaciones que nos identifican como comunidad”.

La mayor parte de la mercadería que se oferta en Check Point procede de Japón, China y los Estados Unidos
La mayor parte de la mercadería que se oferta en Check Point procede de Japón, China y los Estados Unidos

Check Point busca estar por encima de semejantes prejuicios y ofrecer a los otakus cubanos un material coleccionable que de otra forma no estaría disponible en Cuba.

Su nicho de mercado es, además, casi virgen, pues para poder triunfar en el mundo otaku no basta sólo con poseer el capital necesario para montar el negocio o las conexiones fuera del país. Hay que dominar las interioridades del mundo del anime para poder interactuar con una clientela que, como norma, sabe muy bien lo que quiere.

Comunidad Otaku

Los otakus existen en toda Cuba y se integran en grupos. Nihon Bunka (Cultura Japonesa), al que pertenecen Reinaldo y Jesús, propietarios de Check Point, está afiliado a la International Otaku Expo Association (I.O.E.A).

La vida de la comunidad otaku en la Isla es mucho más activa de lo que se cree. Periódicamente organiza exposiciones, eventos y ofrece ciclos de conferencias.

En cada uno de estos encuentros los dueños de Check Point aprovechan para comercializar su mercancía y hacer relaciones. Muchos se enteran allí de la existencia de la tienda y se convierten en clientes.

El origen de la mercadería es fundamentalmente japonesa, aunque también comercializan mercancía procedente de China y Estados Unidos. Se abastecen con personas que viajan al extranjero a las que compran por cantidades los artículos de mayor salida; aunque también encargan determinados artículos muy específicos.

Como tantos negocios en Cuba que operan con mercancía importada a Reinaldo y Jesús les afectan las políticas de la aduana cubana. No pueden traer grandes cantidades de mercancía de un mismo tipo por temor al decomiso y las vías formales de importación no les son prácticas debido a su costo o su tiempo de entrega.

Los precios de los objetos que oferta Check Point oscilan entre 1.00 CUC hasta más de 100.00. Su clientela va en ascenso e incluso cuentan con clientes extranjeros, pues a ellos les resulta más barato adquirir la mercancía en Cuba que en sus países.

Tanto Reinaldo como Jesús están de acuerdo en que su negocio es cada día más rentable porque la comunidad otaku en Cuba no deja de crecer y se muestran optimistas con el futuro de su pequeña empresa que, aseguran, aún tiene grandes metas que cumplir.

Escrito por | Redacción - AHP

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