El Cerro de ayer y hoy

El Cerro de ayer y hoy

Resulta difícil creer que alguna vez El Cerro llegó a ser el barrio residencial de moda del siglo XIX habanero y el segundo asentamiento importante hacia donde se trasladó la nobleza criolla, cuando hoy, como muchos otros municipios de la capital, sufre el accionar del tiempo y el abandono de su riqueza arquitectónica.

Fue en el año 1803 cuando surgió esta antigua barriada, al trazarse la Calzada del Cerro alrededor de la cual se construyeron faustosas mansiones hacia 1840. Por estos años, existían en el municipio cinco grandes quintas, 23 residencias de recreo lujosas y 273 casas de tipo corriente.

Se convirtió en el barrio diplomático y empresarial por excelencia. Y es que allí residieron los cónsules inglés y alemán, así como el representante ruso. Incluso, ya para en el siglo XX radicó en la Quinta de Echarte la Embajada de EEUU.

Lo cierto es que hubo un tiempo en que en El Cerro vivió la socialité habanera. Entre sus inmuebles más relevantes pueden encontrarse las quintas de los condes de Santovenia, de La Fernandina, de Villanueva  y de Lombillo, las de los marqueses de Pinar del Río y las de Echarte, del obispo y de doña Leonor Herrera, casi todas edificadas antes de la República, así como los depósitos de agua del acueducto, en Palatino.

Pero por El Cerro pasaba la Zanja Real, lo cual constituía un problema para dicha barriada, pues esta era considerada como un foco contaminante y la razón por la cual muchas familias adineradas dejaron sus palacetes “a suerte de dios” para trasladarse al Vedado. No por gusto se dice que “El Cerro tiene la llave”, frase vinculada al hecho de que en su territorio estaba ubicada la entrada de agua a la ciudad y la sede del acueducto que existe actualmente.

Posteriormente, en años de la República se construyeron nuevas industrias, empresas, talleres, centros educacionales, cines, restaurantes, bares, cafeterías, iglesias, hospitales, un estadio de béisbol, casas y edificios de apartamentos, comercios, etcétera.

Resulta difícil creer que alguna vez El Cerro llegó a ser el barrio residencial de moda del siglo XIX habanero y el segundo asentamiento importante hacia donde se trasladó la nobleza criolla -mapio.com

Pero detrás de estas obras arquitectónicas esta la mano de relevantes arquitectos, ingenieros y maestros de obra, del periodo colonial o republicano. En el primero se destacan Francisco de Albear, Agustín Crame, Silvestre Abarca, Antonio Benítez Uthan, por solo mencionar algunos. Ya en la época republicana sobresale la labor de Joaquín Ruiz, José Ricardo Martínez, Charles B. Brian, José H. Franca, Nicolás Arroyo, Gabriela Menéndez y otros.

Hoy, al buen hablar del cubano, El Cerro no es “ni la chancleta de lo que solía ser”.  La mayoría de las casas solariegas permanecen en un estado deplorable, como aquella que alguna vez fue la  quinta de los condes de La Fernandina, hoy sede de la Asamblea Municipal del Poder Popular. Como esta, otras propiedades se encuentran en estado ruinoso, han desaparecido, o son actualmente  tugurios habitacionales, repartidos numerosas decenas de familias.  ¡Ay, de quien vivió en El Cerro cuando verdaderamente si tenía la llave y hoy lo mira!

Por: Alejandra Angulo Alonso

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