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«Casa de construcción capitalista», un curioso plus que ayuda a vender una vivienda en Cuba

El levantamiento de la prohibición de vender viviendas en Cuba está dinamizando su mercado inmobiliario, que permaneció en el ostracismo durante más de cinco décadas. Dentro de este renacer, los cubanos tienen claras sus preferencias a la hora de buscar casa y se decantan por las viviendas de «construcción capitalista». Se trata de una calificación que demuestra tener una antigüedad anterior a la revolución, pero que por su calidad dispara el valor de una vivienda claramente por encima de las construidas a partir de 1959.


Los cubanos recurren a diferentes estrategias para anunciar que su vivienda está en venta, pero este simple hecho ya tiene todo un trasfondo y supone todo un progreso para el país. Y es que durante décadas el traspaso de viviendas fue una actividad de mercado prohibida y por tanto, condenada al mercado negro.

El cartel es pequeño y asoma, con cierta timidez, por sobre el muro del balcón a varios metros de suelo. Un simple ‘Se vende’ que no llamaría la atención sino fuera porque en el apartamento de al lado también se puede leer la misma frase pintada en una ventana. Más arriba, los vecinos del piso seis han sido más creativos y han colocado un trozo de acrílico donde incluso se anuncia los metros cuadrados que ofertan para motivar a los posibles compradores.

Dentro de este cambio que viven Cuba en general y la habana en particular, las viviendas de cierta antigüedad no pierden valor por ser más antiguas, sino todo lo contrario.

En los portales inmobiliarios, como Revolico.com y Cubisima.com, los anuncios son cada vez más sofisticados al estar «acompañados por fotos y descripciones favorables sobre la buena entrada de agua que tiene la casa, su magnífica localización en un barrio tranquilo o las posibilidades de ampliarla y construir en la azotea.

Sin embargo, lo más importante, y lo que más valor le da a la casa, es si fue construida durante la etapa capitalista, es decir, anterior a 1959. Es un calificativo que nadie deja de decir si su vivienda lo amerita.

Y es que existe una clara diferencia entre lo fabricado con anterioridad a la Revolución y a lo que surgió durante ésta. Si el edificio donde está el apartamento es de la década del 40 o el 50, su precio se dispara, mientras que aquellos apartamentos de los microbrigadistas, que levantaron sus torres prefabricadas durante los años de la sovietización, se ven relegados a un nivel inferior en las ofertas.

El mercado inmobiliario hace aflorar –con toda su dureza- una escala de valores que dista mucho del discurso oficial y que reasigna a cada cosa una nueva cuantía, una objetiva vara para medir su calidad.

Escrito por | Redacción - AHP

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