Balneario Ciego Montero, aguas medicinales cubanas entre la leyenda y la realidad

Balneario Ciego Montero, aguas medicinales cubanas entre la leyenda y la realidad

Dicen que la noche cayó en forma de maldición sobre la espalda del esclavo que poco recordaba de los castigos del mayoral. Los gritos que le salieron del pecho arquearon la luna. El alma negra se desvaneció sobre los campos. Tenía enormes llagas en la piel, motivos por los que “su mercé” lo redimió del cepo y del látigo.

Tendido sobre unos pantanos, se desplomó a esperar la muerte. Fueron silenciándosele los párpados y se le apagaron los poros.

Pero la parca no llegó a la cita. Al esclavo volvieron a salirle mariposas en el cuerpo. Aquellas aguas calientes fueron la mayor bendición que recibió en la vida. Desde entonces el sitio fue atrapado para curar espíritus.

Las aguas de Ciego Montero

Un gran bolsón de aguas mineromedicinales descansa bajo las tierras sagradas de Ciego Montero. Aquel anónimo esclavo propició el nacimiento de cabañas, donde prestaron servicios curativos a la comunidad.

En el año 1948, la construcción de un balneario. Después del Triunfo de la Revolución (1959) el sitio pasó a manos del Estado y agregaron nuevos servicios en complemento al uso de las aguas termales.

Es esta una construcción del tipo colonial que se mantiene atada sobre los suelos y retiene entre los cimientos la historia de cuantos han asistido para sanar enfermedades.

Llegar hasta el balneario presupone, no solo el remedio perfecto para los padecimientos, sino el encuentro silencioso con las huellas de antiguos visitantes.

Funcionan dos piscinas de gran tamaño con agua caliente y una tercera fría, además de las pocetas individuales y el baño en el chorro. En este último, las aguas contienen mayor concentración de minerales, y la temperatura alcanza los 42 grados.

El sistema de flujo de agua lo constituye un pozo de 200 metros, el cual garantiza la caída constante del líquido.

Un misterio para algunos es el calentamiento, y el poder curativo de las aguas que radica en la composición mineral. La reacción que se produce entre el azufre, magnesio, cobre y otros elementos, proporcionan la propiedad medicinal y la termal.

Los pacientes que se atienden en Ciego Montero, llevan sonrisas por el cuerpo y los dolores se alivian, apenas sumergen el alma en las aguas calientes.

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