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Aduana de Isabela de Sagua, un Partenón cubano abandonado en medio de la Isla

Cuando se observan las ruinas de la antigua Aduana de Isabela de Sagua, es inevitable preguntarse, como ese edificio construido en la misma línea del mar pudo soportar el embate de tantos huracanes antes de caer vencido por el tiempo y la desidia.


Con sus dos plantas sobrias y su aspecto neoclásico, cuando se inauguró en 1929, la Aduana de Isabela de Sagua semejaba más al Partenón griego que un inmueble dedicado a la actividad comercial.

El nuevo inmueble de mampostería se construyó para sustituir al viejo edificio de la Aduana que era de madera y funcionaba desde el año 1865 en que se trasladó definitivamente hacia Isabela la Aduana de Sagua la Grande.

Aduana de Isabela de Sagua. 1935

Su llegada llegó de alegría a los vecinos del pueblo, pues auguraba el crecimiento comercial de la villa. Sus dos pisos pisos de alto con su fachada de tres arcos lo convertían en uno de los edificios más grandiosos entre todos los construidos en Isabela de Sagua.

En su atribulada existencia la Aduana de Isabela de Sagua soportó el paso de los más poderosos huracanes, pero no pudo superar el abandono sufrido cuando, tras el triunfo de la Revolución Cubana de 1959, la pérdida del comercio supuso el abandono del inmueble que pasó por los más diversos usos hasta su derrumbe.

Cuando ya la decadencia era inevitable, algunos vecinos de Isabela presionaron para que se restaurara la Aduana y se convirtiera en un centro recreativo pero, ante la falta de financiamiento, el proyecto quedó en nada.

Aduana de Isabela de Sagua

Con el auge del turismo y la intención de que Sagua la Grande y su puerto natural Isabela se conviertan en un emporio de la industria sin chimeneas, los vecinos del enclave costero sueñan con que su Partenón pueda ser rescatado y vuelva a lucir sus mejores galas.

Escrito por | Redacción

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