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Inversionistas extranjeros estan luchando por la nueva zona comercial de Cuba

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Si usted pudiese empezar a vender un producto en Cuba donde las ventas estarian garantizadas, ¿cuál sería? El empresario mexicano Jaime Murow Troicina ya está vendiendo uno, pintura. Probablemente algo que no ha sido ampliamente disponible por más de 50 años. Un producto al cual no tiene una gran demanda y uno que seguramente va a arreglar muchas partes de Cuba después de décadas de abandono.

Él tiene una fábrica automatizada de pintura fuera de la Ciudad de México, donde un inyector gigante llena de latas de metal con imprimación blanca básica. Alrededor del 20 por ciento de la producción actual de Murow va a Cuba.

Pero el próximo año piensa vender aún más, ya que se va ahorrar en gastos de envío y los honorarios de importación. Su empresa es una de las primeras empresas en ser aprobada como inquilino en la nueva zona empresarial de Cuba.

“Hemos estado trabajando en el mercado cubano durante un tiempo, lo conocemos”, dice Murow.

Cuando surgió la oportunidad de ser parte de la zona de libre comercio en el puerto de Mariel, Murow dice que aprovecho la oportunidad. Murow no es el unico empresario extranjero que piensa aprovechar las reglas de libre comercio en el puerto del Mariel.

Una nueva imagen para el Mariel

Mariel, a 30 millas al oeste de La Habana, es probablemente mejor conocido por el evento en 1980, cuando más de 100.000 cubanos fueron autorizados a salir y se dirigieron a la Florida.

Pero hoy en día un flujo constante de camiones con remolques abarcan en el nuevo puerto de marca. A un costo de $1 bilon, y financiado principalmente por Brasil, se cubre 180 millas cuadradas y será capaz de manejar hasta 4 millones de contenedores de carga al año. Y en la zona de libre comercio, los extranjeros pueden reclamar 100 por ciento de propiedad de sus empresas y disfrutar de enormes recortes de impuestos.

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“Creo que va a traer un montón de ventajas para el país. Es un gran desarrollo”, dice el electricista Roberto González Chacón en su camino al trabajo.

Los trabajadores ahora en el puerto hacen mucho más que el salario mensual promedio en Cuba de alrededor de $20. Un operador de la grúa dijo que se lleva a casa alrededor de $300 al mes.

“Todo este desarrollo va a elevar el nivel de vida de Cuba, lo que elevará nuestro propio poder de compra”, dice Omar Eveleny Pérez, economista de la Universidad de La Habana.

Pero advierte que el embargo de Estados Unidos sigue siendo un problema importante. Uno de los mayores obstáculos para los transportistas extranjeros es que si entran en los puertos de Cuba entonces tienen prohibido entrar en los EE.UU. durante seis meses a menos que obtengan un permiso del Departamento del Tesoro de Estados Unidos.

Las empresas extranjeras están preocupados por las reglas de burocracia y de empleos establecidas por Cuba. Esas reglas dicen que todos los trabajadores de las fábricas en la zona de libre comercio deben ser contratados a través de una agencia cubana y pagados con salarios controlados por el Estado.

Enrique Palacios fue contratado por la empresa de trabajo cubana para dirigir una empresa de pintura mexicana en la zona de libre comercio. Él dice que los extranjeros no deben dudar de que van a obtener beneficios, pero Cuba debe beneficiar también.

 

Fuente: NPR