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Rosita Fornés: La vedette infinita de Cuba

Rosita Fornés la vedette infinita de Cuba
Matías Argudín/Wikimedia

Rosita Fornés fue el mito de la belleza de la mujer de Cuba, una de sus mejores representaciones. Fue la máxima figura del vedettismo, del espectáculo cubano. Respondió a lo que en EE.UU. fue Marilyn Monroe, en Brasil Carmen Miranda o en México María Félix.


Nacida en Nueva York el 11 de febrero de 1923, de padres españoles, Rosalía Palet Bonavía, más conocida como Rosita Fornés, la gran vedette naturalizada cubana, tuvo una larga vida de 97 años. Gozó de la admiración y el respeto de muchos en Cuba y en el extranjero. Su padre era catalán y su madre madrileña.

En 1938, con solo 15 años, prueba fortuna en La Corte Suprema del Arte de CMQ, en Monte y Prado. Canta la milonga, La hija de Juan Simón, que después popularizó Abelardo Barroso con la orquesta Sensación. Terminó llevándose el primer premio, el día 12 de septiembre de 1938. esta fecha marcó el nacimiento artístico de Rosita Fornés. Eso le propició giras por el país junto al animador Germán Pinelli, amigo y guía. Las oportunidades le fueron llevando a la preparación para el desarrollo artístico. Decidió tomar clases de música, baile y actuación.

Rosita Fornés, Actriz y Cantante

Rosita participó en más de diez películas, la lista es amplia. En el campo de la zarzuela y la opereta su ascenso definitivo llega en 1941. Alterna en múltiples eventos, en momentos en que las carteleras estaban llenas de figuras de primera línea: Rita Montaner, Esther Borja, Marta Pérez, Maruja González y otras. Rosita quiere ir más allá del mundo lírico, aprende a sacar los graves, dominar los tonos centrales, para cantar canciones tradicionales, boleros, melodías foráneas y en varios idiomas.

El título de Primera Vedette de América lo alcanza en 1947, condición que ostentó durante siete años consecutivos y de manera vitalicia. La consagración definitiva llegó en 1953 al ser elegida Mrs. Televisión, la pantalla chica siempre fue su fuerte.

La gran diva de Cuba Rosita Fornés
La gran diva de Cuba Rosita Fornés. Fuente: Matias Argudín / Wikimedia (CC BY-SA 3.0).

Rosita era el foco de todas las miradas de su tiempo. Compartió con las estrellas más fulgurantes de su tiempo: Cantinflas –su enamorado– Tito Guizar, Jorge Negrete, Dolores del Río, Carmen Miranda, Libertad Lamarque, Lola Flores, Paquita Rico, Carmen Sevilla, María Félix, Miguel A. Mejías, Pedro Armendáriz, Luis Arcaráz, Josephine Baker, Buster Kenton y algunos otros que llegaron a alternar con ella en el cabaret Tropicana, donde participó en las producciones de 1952, en Las viudas alegres y Las Gemas.

Rosita Fornés, primera Vedette de Cuba y de América

Entre los numerosos galardones que adornaron la ejecutoria de Rosita Fornés se incluye el reconocimiento como Primera Vedette de México, de América, de Cuba y de España, respectivamente, así como la Distinción Por la Cultura Nacional, la Orden Félix Varela de Primer Grado, la Medalla Alejo Carpentier y el Premio Nacional de Teatro. Fue Miembro Emérito de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba y obtuvo el Premio Nacional de Televisión. En febrero de 2011, Don Juan Carlos I, Rey de España, le concede la Orden del Mérito Civil, la cual le fue impuesta por Ramón Cacho, embajador del país ibérico en Cuba.

La Fornés tuvo el don de dominar la escena con su sola presencia; ese arte de acaparar la pista, de absorberla, solamente lo logran las grandes estrellas, las que tienen luz propia. Ella no pasaba inadvertida, sonaba y tronba, fue una artista de “buena época”, como definían los griegos de la antigüedad.

El adiós a la Diva

En los últimos tiempos se dedicó a interpretar canciones y boleros. Varios discos de larga duración resumen los números que formaron parte de su repertorio, el cual fue renovando constantemente.

Rosita Fornés en 2013
Rosita Fornés en 2013. Fuente: José C. Gómez / Wikimedia (CC BY-SA 3.0).

Se resistió a abandonar la escena, pues en cada una de sus actuaciones recibía ovaciones cerradas del público que le siguió por varias generaciones y que le demostró admiración y le tributó el amor que ella merecía e inspiraba.

Rosita se ganó el respeto del pueblo cubano, cuyas ovaciones y frases de cariño constituyeron el mayor premio para esta mujer que supo seducir a públicos de todas las edades y que le permitió afirmar que “el mayor premio de mi vida es haber merecido tanto cariño y admiración, durante toda mi carrera, por parte de Cuba en su pueblo. Y lo más importante es que puedo hablar en presente, porque cada vez que aparezco en escena me colman de aplausos y me hacen sentir muy feliz”.

La diva falleció el 10 de junio de 2020 en Miami, a causa de un enfisema pulmonar. Fue enterrada, entre muestras de amor y respeto de sus admiradores, en el panteón de su familia en el Cementerio Colón de La Habana.

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Escrito por: Redacción - AHP , usando información de: Evelio Mora /, Rafael Lam

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