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Omar Linares: uno los mejores peloteros de Cuba de todos los tiempos

El béisbol olímpico tiene entre sus figuras descollantes al cubano Omar Linares, quien fue considerado en su tiempo el mejor amateur del mundo y el más grande de todos los peloteros cubanos.


Su debut fue con Forestales en 1982, pero al siguiente año integró las filas de Los Vegueros hasta que el equipo desapareció en 1992, tras una nueva modificación, y por último tuvo sus últimas campañas con el club de Pinar del Río.

El pinareño llegó a las Series Nacionales con solo 15 años, siendo uno de los cinco peloteros que comenzarían tan tempranamente al máximo pasatiempo deportivo nacional.

Que decir de su biografía, su trayectoria y récords son sencillamente alucinantes. Omar Linares posee el mejor average de bateo en 133 años de historia de la pelota cubana y, con excepción de sus cifras de tripletes y veces al bate, se posiciona entre los primeros bateadores en el resto de los departamentos ofensivos del baseball post-profesional en la isla

Como se le conoció “El Niño” Linares también impuso numerosas marcas con el madero, destacándose fundamentalmente, cinco títulos de bateo en torneos de invierno, múltiples lideratos en otros términos ofensivos, ocho temporadas por encima de los 400 de average, y por si fuera poco fue el pelotero más joven en sumarse al club de los 400 jonrones dentro del béisbol cubano. Por si fuera poco todo esto, igualó el récord de cuatro jomrones dentro de un partido y conquistó la Triple Corona de bateo mientras jugaba en Series Selectivas.

Omar siempre rechazó las ofertas para jugar en Grandes Ligas, aduciendo razones ideológicas o de principios. De modo que su clase de pelotero estelar sólo se ajustó al bate de aluminio y a un campeonato de béisbol que ha producido extraordinarias figuras, pero sin haberse medido con las figuras del resto del mundo.

Con solo 24 años y disímiles logros en terrenos de su país y foráneos, Linares llegó en 1992 a Barcelona para escribir su nombre entre los deportistas inolvidables del olimpismo, y se mantuvo así hasta la versión de Beijing-2008.

El debut olímpico de Linares implicó llevar 20 indiscutibles, incluidos cuatro jomrones, y nueve carreras impulsadas en 39 veces al bate para un promedio ofensivo de 500. Por otro lado, sus imparables y cuadrangulares, junto a sus 15 carreras anotadas, resultaron imposibles de superar por cualquier otro jugador en el torneo, que tuvo también al cubano Víctor Mesa como el líder de los bateadores con 516 de average.

A todo ese palmaré el oriundo del municipio San Juan y Martínez, en la occidental provincia de Pinar del Río, añadió el oro alcanzado por Cuba, en sus cinco participaciones estivales.

Cuatro años volvería a escalar hasta la parte más alta del podio de premiaciones en Atlanta 96, disparó tres inolvidables vuelacercas frente a Japón en la final del certémen. Nadie logró superarlo con 20 hits y 21 carreras anotadas. Solo un compatriota, el gran Orestes Kindelán, lo aventajó con un jomrón tras lograr nueve vuelacercas.

En su última participación olímpica en la ciudad australiana de Sídney, si bien estuvo lejos de sus resultados acostumbrados logró 333 de average y un jomrón aun recordado por sus seguidores y fanáticos. Siendo así, en 2002 se despidió como jugador.

Para ese entonces y durante 20 temporadas nacionales, Linares había participado en mil 700 juegos, con cinco mil 963 veces al bate, y habia conectado nada menos que dos mil 195 hits, 329 dobles, 54 triples y 404 jomrones, empujó mil 221 carreras, y su promedio ofensivo cerró en 369, siendo por mucho el líder histórico de ese acápite.

El jugador de brazo potente y reflejos felinos que inmortalizó el número 10 en el uniforme, cometió en la defensa solo 285 errores en cinco mil 500 lances, y formó parte de 476 doble plays.

Luego de su retiro de los terrenos nacionales, Linares fue el primer jugador contratado por el béisbol profesional firmando con Japón en las temporadas de 2002, 2003 y 2004 y luego con los Dragones logró 86 inatrapables, de los cuales 11 fueron jomrones en 349 turnos para 246 de promedio.

Con todo lo dicho antes es fácilmente comprensible por qué este pelotero ejemplar sigue siendo de los más queridos en la historia del béisbol nacional y olímpico.

Escrito por | Redacción

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