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Las andanzas cubanas de Babe Ruth

Corrían los meses finales de 1920 cuando desembarcó en La Habana uno de ídolos del béisbol mundial, George Herman, más conocido como “Babe” Ruth o el “Bambino”, pelotero que por muchos años asombraría a los amantes del deporte de las bolas y los strikes con el poder descomunal de sus muñecas.

Babe Ruth llegó a la capital cubana gracias a un pacto que realizara el promotor del béisbol Abel Linares con los dueños de los Gigantes de New York para que la novena del Bronx jugara algunos encuentros en la Isla con el Habana y el Almendares, los clubes históricos del béisbol cubano.


En aquella operación Babe se embolsó nada menos que 20 000 dólares, una pequeña fortuna de la época, que le fueron entregados por Linares a cambio de que jugara diez partidos en Cuba. El empresario cubano sufragaría, además, los gastos del representante de Babe y de su esposa que los acompañarían en el viaje a la mayor de las Antillas.

Todos los juegos se jugaron en el Almendares Park a grada llena, pues los cubanos agotaron las entradas apenas se conoció que el Bambino estaría en la novena de los Gigantes.

En los diez juegos en los que participó contra los clubes cubanos, Babe conectó de diez hits en 29 veces al bate para un excelente promedio de 345. Dentro de los incogibles pegados por el toletero norteamericano se contaron un triple, dos dobles y par de vuelacercas. Una destacada actuación que satisfizo las expectativas de los aficionados cubanos.

Sin embargo, Babe no era hombre que calentara el dinero que le llegaba a manos llenas. Así que los 20 000 dólares que le entregara Linares se los gastó apostando en el frontón Jai Alai y el Oriental Park, por lo que aceptó la propuesta del señor Juan Legeyre de jugar dos partidos en la oriental Santiago de Cuba por tres mil dólares.

En la capital de Oriente, Babe alineo con una novena formada exclusivamente por cubanos, excepto su compañero de los Gigantes el lanzador Ryan. Allí Babe se tomó un ponche y luego dio un batazo de dos esquinas a la altura del sexto episodio.

En los últimos días de noviembre regresó a La Habana, donde permaneció hasta el día 28 en que decidió regresar a Cayo Hueso.

Fiel a su costumbre, antes de embarcar de regreso a su país se dio una vuelta por hipódromo de Marianao para dejar lo poco que le quedaba de los tres mil dólares que había recibido por jugar en Santiago…

Escrito por | Redacción - AHP

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