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Jorge Luis Valdés, mejor lanzador matancero en postemporadas

A 16 años de su retiro como jugador, Jorge Luis Valdés Berriel mantiene la vanguardia en diferentes departamentos entre los lanzadores zurdos de las Series Nacionales Cubanas de Béisbol.


Parece poco probable que en las próximos diez temporadas algún pitcher siniestro de la Isla pueda superar las 234 victorias conseguidas en 20 años por el astro matancero o llegar a sus mil 982 ponches propinados, o trabajar en 519 juegos, de ellos 414 como abridor, 105 como relevista y salvó 22.  Aún más difícil sería para los actuales zurdos completar 229 desafíos, propinar 46 lechadas y lanzar durante tres mil 134 entradas.

LABOR EN POSTEMPORADAS

Jorge Luis Valdés participó en cuatro series de playoffs, siempre con el traje de Henequeneros, en las que cosechó ocho victorias de las 15 conseguidas por su equipo en ese período para contribuir decisivamente con los dos títulos y un subcampeonato conquistados.

Su primera presentación en la Serie XXVIII (1988-1989) fue la peor de todas, ya que no ganó, perdió dos juegos, de los tres que lanzó, con 21 entradas de actuación en las que le marcaron diez carreras limpias, ponchó a 21, regaló cinco boletos y su promedio de efectividad fue de 4,29.

Ese fue un torneo final de seis juegos para cada uno de los cuatro conjuntos clasificados, dos por cada zona, por el sistema de todos contra todos. El primer lugar fue para Santiago de Cuba con balance de cinco éxitos y un fracaso, Industriales fue segundo con 4-2, Granma tercero al ganar dos y perder cuatro y Henequeneros uno y cinco, cuarto lugar.

Un año después, en el certamen nacional número XXIX, hubo cambio de estructura con el enfrentamiento por el primer lugar entre los ganadores de cada zona, que fueron Henequeneros, de nuevo bajo la dirección de Gerardo “Sile” Junco, y Santiago de Cuba, conducido por Higinio Vélez, mientras los segundos discutirían el tercer puesto.

Los muchachos del henequén por encima de todos los pronósticos superaron al trabuco indómito de Pacheco, Kindelán, Pierre, Fausto y compañía en cuatro de los seis juegos efectuados y en los que Valdés ganó tres  y no perdió. En 25 capítulos permitió seis limpias para un promedio de 2,10 por cada nueve entradas y efectuó 314 lanzamientos, 219 strikes y 95 bolas, algo destacado.

En el campeonato número XXX (1990-1991) comenzó el sistema cruzado en semifinales de tres juegos a ganar dos entre el  primero del occidente ante segundo del oriente y viceversa. Habana y Henequeneros ocuparon ese orden por el Oeste y Santiago de Cuba y Camagüey por el Este.

En el enfrentamiento los matanceros volvieron a imponerse a los santiagueros en dos desafíos y  los agramontinos superaron a los habaneros 2 a 1. Una de las victorias de los “orinegros” fue a la cuenta de Jorge Luis.

En la discusión del banderín nacional la tropa de “Sile” Junco fue muy superior a la de los camagüeyanos  al ganar cuatro juegos de cinco, dos de ellos para Valdés (uno fue lechada), quien también aseguró el tercer enfrentamiento con un soberbio relevo de dos entradas para anotarse punto por juego salvado.

La última presentación de este equipo de la provincia de Matanzas fue en la Serie XXXI (1991-1992), en la que ganaron a Camagüey , primeros del oriente, tres juegos a uno, mientras que Industriales, líder del Oeste,  superaba en la semifinal a Granma en tres choques. La final entre los dos equipos  occidentales tuvo como ganador a los “Azules” de la capital por cuatro a uno.  Valdés tuvo balance de un triunfo y una derrota ante Camagüey e igual desempeño frente a Industriales. Los dos triunfos fueron por lechadas.

Henequeneros cerraba así su presencia en postemporadas con un resultado no igualado hasta ahora por equipos de la provincia yumurina.

En esos cuatro años Jorge Luis Valdés lanzó cien entradas, permitió 30 carreras limpias, ponchó a 74 rivales y solamente otorgó 19 bases por bolas para efectividad de 2,70, con ocho triunfos y cuatro derrotas. En equipos matanceros los lanzadores que en postemporadas más se han acercado a la labor de Valdés son:

Jorge Alberto Martínez, con seis ganados y dos perdidos en dos temporadas (2012 y 2013); Carlos Mesa, cuatro triunfos y cuatro derrotas en los mismos cuatro años en los que estuvo Valdés; Yoannis Yera, aparece con tres triunfos y una derrota; Félix Fuentes, dos victorias  y un descalabro, como relevista; Alexander Bustamante, también de relevo con dos y uno; Jonder Martínez, un éxito y dos fracasos, con dos salvados; y Joel Suárez, que ganó tres juegos, pero perdió ocho.

De los refuerzos de los últimos años con los equipos Matanzas, el granmense Lázaro Blanco se impuso en tres choques y perdió dos y Freddy Asiel Álvarez con dos y uno son los más destacados.

“Tati” Valdés, como le llaman sus amigos, nació en Jovellanos el 12 de febrero de 1961 y comenzó su accionar en este deporte en 1970, en un área de su localidad. Rápidamente destacó y participó en tres Juegos Escolares e igual cifra en los juveniles, categoría en la que integró el equipo Cuba en dos ocasiones.

Debutó  en los certámenes de mayores en la temporada 1977-1978 con Citricultores y al poco tiempo pasó al Henequeneros. Participó en 20 Series Nacionales, en las que ganó 142 y perdió 73; 18 Selectivas y una Copa Revolución con 92 triunfos  y 93 derrotas. El día 31 de enero de 1985 lanzó un juego de cero hit cero carrera ante Villa Clara en el estadio Sandino, de estos últimos.

Internacionalmente compitió con la selección nacional desde 1982 en cuatro Juegos Centroamericanos y del Caribe, tres citas Panamericanas, cuatro Campeonatos Mundiales, cinco Copas Intercontinentales, los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992 y en otros fuertes certámenes en los que ganó 40 encuentros y perdió sólo uno con un promedio de carreras limpias de 2.28, ya que toleró 77 limpias en 302 entradas y un tercio.

Su nombre aparece en el listado de los cien deportistas cubanos más destacados del siglo XX.

Escrito por | Redacción

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