Conrado Marrero, un guajiro cubano en Grandes Ligas

Conrado Marrero, un guajiro cubano en Grandes Ligas

Conrado Marrero vivió más de cien años y hasta su último día, el 23 de abril de 2014, disfrutó de la gloria de haber sido uno de los lanzadores más grandes de la historia del béisbol cubano. El Guajiro de Laberinto tuvo la suerte de brillar a todos los niveles de la pelota: desde la humilde que se jugaba en los bateyes de los centrales, hasta la más brillante de todas, en las Grande Ligas de Estados Unidos.

Nació Marrero en la finca El Laberinto (de ahí su apodo), en las cercanías de Sagua la Grande, Las Villas y desde niño se apasionó por la pelota, aunque llegó a las competencias oficiales a una edad relativamente madura.

Su paso espectacular por Havana Cubans en donde en apenas tres temporadas alcanzó la barbaridad de 70 victorias hizo que se fijara en él Clark Griffith, quien en ese entonces era dueño de los Senadores de Washington que jugaba en la Liga Americana. Como su elevada edad podía ser un impedimento que levantara numerosas protestas, Conrado Marrero fue inscrito oficialmente como si tuviera 33 años, cuando en realidad tenía 39.

Con los Senadores, que no eran un equipo ganador ni mucho menos, el Guajiro de Laberinto tuvo un balance parejo de 39 ganados y 40 perdidos y un promedio de efectividad de 3.96. En 1951, entró para siempre en la historia del béisbol de Grandes Ligas al convertirse en el pelotero más viejo en ser electo para participar en un juego de las Estrellas.

Varios de los peloteros que se enfrentaron a él durante su periplo por la Gran Carpa afirman que Marrero fue uno de los pitches más inteligentes que subió al montículo en el béisbol de más alto nivel. Tenía que serlo, pues su físico y aspecto no denotaba precisamente a una estrella. Era bajito, delgado, no tenía mucho en la bola y para colmo fumaba como un loco. Sin embargo siempre se las arregló para dominar desde el montículo.

Uno de los más grandes toleteros de todos los tiempos en Grandes Ligas Ted Williams lo definió mejor que nadie. Para él Conrado Marrero era un pitcher tan singular que hacia home tiraba “de todo menos la pelota”.

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