Sindo Garay: El músico cubano que sin contar con formación académica ganó un sobresaliente en la trova tradicional

Sindo Garay: El músico cubano que sin contar con formación académica ganó un sobresaliente en la trova tradicional

Antonio Gumersindo Garay y García, conocido como Sindo Garay fue un músico cubano que, aun sin contar con formación académica, supo ganarse un sobresaliente lugar en la trova tradicional.

Fue creador de más de 600 obras que retratan la idiosincrasia cubana; entre sus temas destacan su admiración por su tierra natal, los paisajes, las mujeres y el amor. Entre sus creaciones encontramos: Amargas verdades, Mujer bayamesa, Guarina, La tarde, Perla, Retorna y Tormento fiero.

Cuando la revista Salsa Cubana aplicó una encuesta para seleccionar los 100 mejores músicos del siglo XX, un trovador santiaguero, autodidacta y de vida bohemia, quedó en el cuarto lugar entre los mejores compositores, aventajado solamente por Silvio Rodríguez, Ernesto Lecuona y Miguel Matamoros.

El gran Sindo Garay, uno de los cuatro grandes de la trova tradicional. Cubano que tuvo la dicha de estrecharle la mano a José Martí y a Fidel Castro.

Sindo tuvo una larga existencia. Vivió 101 años, y este 12 de abril cumpliría 150 de haber nacido.

Nunca le abandonó su amor por el ron, el cigarro, las mujeres y Cuba. Y desde que, de bien jovencito, le tomó prestada la guitarra a Pepe Sánchez, junto con él, uno de los grandes de la trova, tuvo en ese instrumento a la compañera ideal para sus noches de bohemia

Garay no fue un guitarrista de excelencias, como tampoco tuvo una voz  extraordinaria, pero como segundo fue insuperable, calificado como el mejor, por sus excepcionales evoluciones armónicas y el manejo de los cromatismos. Con absoluta ignorancia de la música, su ingenio fue capaz de expresar lo que era magistral, por lo que se le valora como el más genial de los trovadores tradicionales.

Sindo sobresalió sus acompañamientos con armonías enlazadas a la perfección, por la profundidad melódica y armónica, la exactitud de los sonidos sensibles –alteración del 6to. grado, acorde de 9na. menor dominante, que ningún compositor de la época empleaba–, que se debe considerar como un precursor de la armonía alterada. Empleaba las melismas, en la melodía y en la armonía, y era el único que sabía usar  los cromatismos y la cadencia evitada, sin olvidar que, en sus segundos, enfatizaba la agógica, que es el alargamiento de los tiempos fuertes que tienen notas esenciales y el ligero aceleramiento de los tiempos débiles, y presionaba a su hijo Guarionex para que lo imitara, por lo que el dúo de Sindo y Guarionex ha sido único.

La Bayamesa, título muy utilizado por diversos autores cubanos en innumerables obras, es quizás su canción más conocida. Cuenta Sindo que luego de una noche de serenata, al despertar en casa de un amigo, en cuyo patio había un paredón aún ennegrecido por el incendio de Bayamo, lo asaltó la inspiración y allí mismo, en un simple papel cartucho anotó los versos de su inmortal obra. Guitarra mediante llegaría después la melodía. Paradójicamente, el estreno de esta canción fue para la taquillera y el pianista del cine- teatro Bayamo, únicos asistentes esa noche.

En 1928 viajó a París, junto a Rita Montaner y otros músicos cubanos, allí permaneció tres meses haciendo programas de habaneras. Grabó además infinidad de discos.

En su amplio repertorio figuran otras importantes composiciones como Rendido, Labios de grana, Clave a Maceo, Retorna, La baracoesa, Adiós a La Habana, La alondra, El huracán y la palma, Fermania, Rayos de oro, Tardes grises, Ojos de sirena y Guarina.

En julio de 1968, exactamente el día 17, moría a la edad de 101 años el más grande trovador de esta tierra de juglares. El festival de la trova de ese año se le dedicó a su memoria y su Bayamesa resonó en repetidas ocasiones en las voces de muy diversos trovadores. En su impresionantes funeral y se encendieron tabacos y cigarros porque así lo había pedido Sindo.

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