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Los enredos y misterios desconocidos detrás de la famosa canción cubana La Guantanamera

La popular canción La Guantanamera, de cuatro compases, simple, pegadiza, capaz de admitir versos o décimas de cualquier tipo, fue pupularizada por el cantante habanero Joseíto Fernández, en la radio cubana durante la década del 30 del siglo XX.


En 1942 el cantante inscribió sus conocidas coplas en el Registro de Propiedad de Cuba, legitimándolas como suyas. En 1963, el norteamericano Peter Seeger la estrena en Estados Unidos, incluyendo en la letra algunos de los versos sencillos de José Martí; idea que pertenece al compositor hispano-cubano Julián Orbón.

En 1971 el estadounidense viaja a La Habana debido a una reclamación de derecho de autor hecha por Joseíto, y luego de hacer algunas negociaciones lograron entenderse. En 1993 es realizada otra reclamación por el Derecho de autor de La Guantanamera, esta vez desde Guantánamo.

Luego de que Joseíto Fernandez falleció el tresero Herminio García Wilson, guantanamero de 89 años de edad apodado El diablo Wilson por su habilidad musical, se declara autor de los cuatro primeros compases de la canción.

En 1942 el cantante inscribió sus conocidas coplas en el Registro de Propiedad de Cuba

En Guantánamo, lugar originario de la demanda, fue realizado el juicio. En declaración jurada a la abogada María Eugenia Arranz Oliva, del 12 de mayo de 1933, declara que en 1929 fue invitado a tocar en la calle Carlos Manuel No. 664, entre Paseo y Narciso López, en la ciudad de Guantánamo, y él buscó a los músicos que siempre le acompañaban para que atestiguaran su versión.

Según consta en el periódico Venceremos de la época, el alegato coincide con un documento de 1980 donde El Diablo Wilson narra la anécdota. Los músicos que lo acompañaban ese día corroboraron lo contado ante el tribunal.

Según el trecero, en la década del 30 un cuarteto formado por Pipi Corono, Joaquín García, Juan Limonta y Rigoberto Hechavarria, hizo una gira que llegó hasta la capital de Cuba y en su repertorio incluyeron La Guantanamera.

Primeramente él intentó poner la canción a su nombre pero le dijeron que como mínimo debía poseer 16 compases y solo tenía cuatro. En 1972 le contó todo al investigador Alberto Muguercia, entonces miembro del Centro de Investigaciones Histórico-Culturales de la Biblioteca Nacional José Martí, pero este le contestó que era muy difícil revocar la autoría de Joseíto.

A pesar de lo anteriormente dicho el fallo del jurado, que más tarde ratificaría el Tribunal Supremo de la República de Cuba, favoreció a Joseíto Fernández. La canción que ha sido llevada a los más alocados ritmos y traducida a muchísimos idiomas, quedó en manos de quien la popularizó.

Del El Diablo Wilson, aunque no tenga la firma, al menos le queda a La Guantanamera el buen sabor de las eternas polémicas y las buenas historias.

Escrito por | Redacción

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