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La premiere virtual: Hollywood se adapta a la COVID-19
EFE / David Villafranca

La premiere virtual: Hollywood se adapta a la COVID-19

Los Ángeles (EE.UU.), 18 de mayo de 2020.- Hollywood se ha visto obligado a renunciar a sus glamorosos estrenos por la pandemia, pero ya ha encontrado una alternativa de emergencia y guardando el distanciamiento social: no hay alfombra roja ni trajes de diseñador, pero sí copas a domicilio; no hay tampoco pantalla grande, pero hay espectáculos en directo. Es la «premiere» virtual.


La serie «Snowpiercer», una precuela de la triunfadora cinta distópica de Bong-Joon Ho «Parasite» (2019), realizó el jueves 14 de este mes su «premiere» (estreno) virtual, proyectando por internet el primer capítulo, con el añadido de varias curiosidades y algunas sorpresas para los invitados al evento.

Pero al margen de lo desconcertante que parezca, esta singular «premiere» resumió de maravilla dos dogmas de fe en Hollywood: prohibido renunciar a una fiesta, y el show (o el circo) debe continuar.

Mi reino por un estreno

Entrevistas por Zoom en lugar de jornadas de prensa en hoteles de Beverly Hills; enlaces de «streaming» en cuenta de proyecciones para los periodistas especializados; festivales «online» como sustitutos de los certámenes tradicionales.

La industria audiovisual ha adaptado su maquinaria publicitaria a las reglas del coronavirus, pero todavía no había inventado una alternativa a sus fundamentales «premieres».

Una aclaración: en un gran estreno de Hollywood, lo que menos importa (en general) es la proyección como tal.

Son acontecimientos en sí mismos pero por todo lo que rodea al pase: los actores posan ante los fotógrafos sobre la alfombra, los fans más «hardcore» pueden ver a sus ídolos, las fiestas dan lugar a corrillos de «networking» para hacer contactos, y los periodistas se sienten como estrellas por tener barra libre y cena gratis.

Así que Hollywood no iba a abandonar uno de sus pilares maestros, y uno de sus placeres favoritos, sin agotar todas las posibilidades.

«Estás invitado a una ‘premiere’ virtual».

Ese mensaje de la cadena TNT llegó hace unos días por correo a un puñado de periodistas de Hollywood con la promesa de ser «un billete de primera clase» para el tren de «Snowpiercer».

Esta serie, que se estrenó el domingo con Jennifer Connelly y Daveed Diggs como protagonistas, imagina un futuro ruinoso en el que, tras una catástrofe medioambiental que convirtió la Tierra en un planeta helado, los supervivientes viajan en un tren que replica lo peor del capitalismo: ricos entre lujos en los primeros vagones, pobres en condiciones inhumanas al final del convoy.

Con esta premisa, los publicistas se relamieron encantados: ¿Por qué no recrear el tren de «Snowpiercer» para su estreno virtual?

Pero antes era necesario que los pasajeros recibieran el equipaje para su misterioso viaje.

Así, llegaron por correo instrucciones para conectarse a la «premiere», una carta de tarot, el cómic original de «Snowpiercer», una cajita de bombones, un par de vasos, una petaca, una receta de smoky old fashioned, y lo imprescindible: bourbon, sirope, licor de naranja, romero y gotas amargas para preparar esa bebida.

De vagón en vagón

«Hola a todos y bienvenidos al Vagón de Noche».

Con aire de «femme fatale» rescatada de un pasado en blanco y negro, Miss Audrey recibió a los espectadores cantado «Pure Imagination».

«Y si quieren bailar, que nada los detenga», pidió.

Lena Hall, la actriz de «Snowpiercer» detrás de Miss Audrey, fue una de las protagonistas de esta «premiere» virtual donde, a través de una plataforma interactiva, los invitados podían pasar de vagón en vagón buscando atracciones e interactuando con los artistas por chat.

Por ejemplo, la magia era la reina de un vagón con el ilusionista Matthew Holtzclaw, mientras que en otro una tarotista llamada Gaia compartía sus visiones sobre el futuro.

El tren de «Snowpiercer» resultó ser un refugio para intensos: Katia, casi sacada de un recopilatorio de new age, buscaba una catarsis mientras recordaba cómo era la vida antes de que se congelara la Tierra.

Sin embargo, la estrella de la noche fue Jasper Argyle, el camarero del Bar de Primera Clase.

«No debería beber tanto mientras trabajo…», bromeó con una sonrisa seductora mientras preparaba chupitos y cócteles como para emborrachar a un ejército recién llegado del frente.

Un todoterreno.

Imitó a Frank Sinatra, dio consejos espirituales y brindó por un Nueva York libre de coronavirus.

«Las mariposas son una metáfora de la vida», reflexionó el «barman» sin intuir que estaba regalando una inesperada revelación: uno no sabe, hasta que llega una pandemia, lo mucho que puede echar de menos a un camarero flirteando desde la barra.

Tras una hora de fiesta, la emisión se interrumpió de repente y apareció Daveed Diggs, que en «Snowpiercer» interpreta a uno de los pobres que se hacinan en los vagones de cola.

«Mientras ustedes beben, nosotros preparamos nuestro camino», aseguró.

«La revolución es inevitable. Y cuando llegue, los trataremos a ustedes con la misma humanidad que nos mostraron», amenazó justo antes de cerrar la «premiere» entre escalofríos, como si los invitados hubiéramos ignorado que estábamos en primera clase aprovechándonos de la desgracia del resto, o, todavía peor, como si hubiéramos olvidado que esto era un estreno virtual y que el coronavirus seguía ahí afuera.

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Escrito por | Redacción - AHP

Fuente: EFE

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